Sensual, erótica y elegante, El juego de la inocencia transcurre en la Francia de finales del siglo XVIII, justo en vísperas de un acontecimiento histórico crucial, en una época conocida por la falta de moralidad de las costumbres y por las muchas desigualdades sociales.
Louis de Argenteuil, joven ocioso y libertino, ve amenazada la comodidad de su vida cuando su tío Eustache, harto de su desidia y ante su inminente nuevo matrimonio, decide retirarle su ayuda económica.
Louis tendrá ocasión de desquitarse seduciendo a Hélene Villiers, la futura esposa de Eustache. Una muchacha sencilla e inocente, recién salida de un convento, a quien enseñará toda clase de juegos carnales, siempre dejando intacta su virginidad.
Resguardar la virtud de Hélene supondrá todo un desafío para Louis, un descubrimiento para Hélene y una sorpresa para ambos.
OPINIÓN PERSONAL
El juego de la inocencia ha sido uno de mis libros favoritos del verano (junto a Entre puntos suspensivos), pero también he podido saber con mayor certeza lo que pensé en un principio de su autora: que se convertiría en una de mis favoritas. Con este libro descubrimos a Louis, vizconde de Tremaine, un joven frívolo y calculador que se encarga de hacer vida social en la corte y gastar el dinero de su tío Eustache. Cuando este le retira su ayuda económica harto de su falta de madurez, pero también por su inminente matrimonio, Louis empezará a tramar su venganza e idear la forma de seguir teniendo dinero con el que mantenerse.
Siendo completamente sincera, no sé cómo afrontar esta reseña, pues creo que todo lo que pueda decir sobre el libro no le hará justicia, por eso intentaré hablar sobre lo que me ha hecho sentir. Será difícil, pero lo intentaré.
—Es cierto, vuestra madre querría que fueseis feliz. Hélène lo miró suspicaz. Louis se dio cuenta de que el argumento no había resultado tan convincente como había creído. —Quizá, pero no solo hay que pensar en la propia felicidad, también hay que pensar en la de los demás —replicó Hélène con firmeza.
Marisa Sicilia me ha hecho sentir muchas cosas con este libro: me he enfadado con Louis por las decisiones tan malas que toma, pero también con Hélène por su naturaleza sumisa y falta de carácter. Sin embargo, también hubo momentos tiernos, de suspiros que escapan con según qué escenas, momentos y diálogos; he reído con algunas situaciones que vivió Louis y que me hicieron gracia por lo superficial y exagerado que me resultaba (pero totalmente justificado por la sociedad de la época y su intención de no desentonar con el resto) y me he emocionado con algunas escenas, como el baile de Hélène y Beissiers.
El juego de la inocencia es un libro que he disfrutado mucho tanto por la época en la que transcurre, como por los personajes y su evolución. No había leído con anterioridad un libro con una trama parecida, por lo que es de agradecer ver algo de novedad al respecto. Y las escenas eróticas toda una exquisitez, narradas en su justa medida y con mucha elegancia. Ha superado todas mis expectativas sobre el libro, y debo aclarar que eran muy altas. Tanto, que me daba miedo empezar el libro por si me llevaba una decepción tremenda. Me alegra haberme equivocado.








