Adiós a mi antiguo yo | Capítulo 3



Imagen sacada de Google y usada sin fines de lucro.

Nuevos rumores y una fiesta que organizar

Una semana después del comienzo de su terapia de cambio, Delia empieza a sentir que sus pasos van hacia delante. No deja de sonreír ante cualquier buen comentario y, aunque eso siempre lo hace mientras trabaja, empieza a sentirlo de verdad. Ya no tiene que fingir tanto para que nadie descubra su tapadera. Al menos, de momento. Su relación con Valerio también parece haber mejorado. Vuelven a reírse juntos y a gastarse bromas mutuamente al salir del trabajo. Delia no puede estar más feliz.

Hasta que ve un tweet de Tamara en el que lanza una indirecta que la morena capta al vuelo. Hay novedades sobre la pareja tabú. Carnaza sobre Pablo y Raquel. Y aunque intenta no interesarse por el tema, cuando lee los demás mensajes de Twitter empieza a preocuparse seriamente. Y la curiosidad no es capaz de alejarse de ella. Sin embargo, decide no decir nada sobre el tema hasta que Tamara deje caer algo, aunque sabe que no lo hará si eso perjudica sus avances. Delia tampoco pretende arriesgarse a que sus fuerzas la abandonen por cualquier tontería. No está dispuesta después de todo lo que ha logrado.

Tras volver a centrarse, fija la mirada en la pantalla de su ordenador portátil y busca entre sus contactos el email de una empresa de bailarines que va a contratar para la fiesta. Quiere confirmar la fecha y la hora de la cita para comprobar que es la agencia que busca. Cuando encuentra la dirección de correo, envía la confirmación y, mientras espera la respuesta, vuelve a imaginar qué hubiera pasado de no haber estropeado la cita con Valerio.

Había demostrado ser una adolescente que huye cuando le declaran su amor, que no estaba preparada aún para tener una relación seria con alguien más. Por mucho que deseara estar en la vida de Valerio como algo más que una amiga. Aunque muchas veces lo hubiera deseado sin más.
Y aún seguía haciéndolo.


···


La cita había sido concretada para el lunes a primera hora de la mañana. Y allí está, esperando sentada en el recibidor del local. Varias personas a su alrededor, vestidas con ropa apta para el baile, le indican que aún no han empezado las clases. Ha llegado muy puntual. Tal vez demasiado.

Un chico con el pelo negro azabache y los ojos azules aparece ante Delia, dejándola boquiabierta. Su belleza latina, su forma de andar y esa ropa tan ajustada no dejan lugar a dudas de que es bailarín. O al menos, lo ha sido.

―Muy buenas, señorita. Amaya me dijo que usted vendría. Delia ¿verdad? Delia Novoa ―Tras ver que la aludida asiente, continúa presentándose―. Yo soy León.

La morena pensó que el nombre tendría que venirle que ni pintado. No sabe si es latino o solo se lo ha imaginado por su acento, pero imagina que debe ser fiero en la cama. Un amante muy apasionado.

Minutos después, camina detrás de él admirando la belleza que le ofrece su espalda. Por un momento se ha olvidado de todo, aunque Valerio sigue en su cabeza. Es difícil que se marche cuando ya no tiene dudas sobre los sentimientos de su compañero por ella.

Pero Delia decide volver a centrarse en el buen culo de León. En sus fornidos hombros y en esa espalda que le gustaría arañar mientras... Tiene que detener sus pensamientos al darse cuenta de que entre sus piernas se está cociendo algo delicado.

Está a punto de tratar asuntos de negocios con la dueña del grupo de baile, y ella no hace más que pensar en quien no debe. Aunque nadie le ha dicho que no deba pensar en un bailarín que está de toma pan y moja.

Unos toques sobre una puerta detienen los pensamientos lujuriosos de Delia. Al frente, aún permanece la espalda del bailarín, pero tras ella se encuentra la puerta que la separa de Amaya. Es anunciada y, cuando el bailarín le dice que pase, siente decepción al saber que no podrá seguir disfrutando de ese cuerpo.

―Siento haberla citado tan temprano, pero en unos minutos empiezan los ensayos. He tenido que pedirle a León que me sustituya mientras hablo con usted.

Delia odia los formalismos exagerados, sobre todo cuando ella no tiene más de veintisiete años. La hacen parecer mucho más mayor, aunque eso no signifique que la hagan parecer más madura.
A pesar de eso, no dice nada al respecto.

―Como bien sabe ―A formalismos no le gana nadie y, cuando se trata de trabajo, lo hace bastante bien―, estoy preparando una fiesta para la empresa en la que trabajo y necesito unos bailarines que cumplan con la idea que tengo para el entretenimiento. Al evento asistirán personas importantes de la empresa, así como gente de la prensa y empresarios notables de España, y de Europa. Tengo previsto que la fiesta sea dentro de unas semanas, concretamente el veintinueve de mayo. ¿Es posible que puedan asistir al evento?

Durante unos minutos, la directora del grupo de baile parece pensarlo. Abre su agenda y pasa las páginas con prisa, aunque su expresión no dice mucho. Detiene el movimiento cuando llega a una hoja en la que Delia distingue el número veintinueve en una de las páginas. Por suerte para ella, no ve nada apuntado para ese día.

―Claro. Espere que ahora mismo lo anoto para que no se me olvide que ya quedé en esto con su empresa. ¿Podría enviarme un correo con lo que quiere exactamente para esa fiesta?

―Por supuesto ―afirma la morena, con una sonrisa inmediata en sus labios.

Ambas se levantan de sus sillas y estrechan sus manos en señal de acuerdo. Poco después, Delia sale del despacho de Amaya con satisfacción.

Le encanta su trabajo.


···


Cuando Delia llega a su casa no tiene tiempo de relajarse, pues en poco tiempo llaman a la puerta. Es Tamara, que ha vuelto a aparecer en su apartamento por la terapia que se comprometieron a seguir. Por el momento, ninguna de las dos ha desistido a pesar de lo complicado que está siendo para ambas.

―Para relajarnos a medida que van avanzando los minutos, puedes comenzar contándome qué has hecho hoy ―propone Tamara.

―Esta mañana fui a un local donde ensaya el grupo de baile que tenía pensado contratar para la fiesta de Náveda. Mientras esperaba, conocí a un chico guapísimo que al parecer es bailarían de esa misma compañía y, para qué voy a negarlo, está buenísimo. Llegué a esa conclusión mientras me acompañaba hasta el despacho de la directora, Amaya. Es un encanto esa mujer…

En ningún momento piensa hablarle sobre los tweets que vio el sábado anterior. Tamara le pregunta sobre el chico, si conoce su nombre y si ha conseguido quedar en algo con él, pero Delia niega con la cabeza.

―No lo conozco lo suficiente como para pedirle una cita.

―Es que no se trata de pedirle una cita, sino de pedirle que salga algún día contigo, o que te enseñe a bailar. Ya sabemos que Valerio te vuelve loca y, por supuesto, que él siente lo mismo por ti. ¿Por qué no le sorprendes aprendiendo algunos pasos de baile exóticos? ―Tamara ya no habla como psicóloga, sino como amiga.

En ningún momento ha insinuado que se interese por León, pero Delia no puede negarse a sí misma que lo está. Y mucho.

―¿Y si resulta que es gay? ―pregunta entonces su mejor amiga.

Ambas estallan en carcajadas, aunque Delia sabe perfectamente que el bailarín no lo es. O al menos, no lo aparenta.

―Tengo que contarte una cosa.

El rostro de Tamara se torna serio cuando saca a relucir el tema que tanto ha estado evitando Delia. Pablo y Raquel. Raquel y Pablo.

―Ya sé por dónde van los tiros y, sinceramente, no sé si quiero oírlo.

―Pues vas a hacerlo, a ver si así te olvidas de él y de esa marranada que te hizo.

Pero antes de continuar, vacila. Está buscando las mejores palabras para no dañar a su mejor amiga con lo que tiene que contar.

―Ni yo misma puedo creerlo, es más, me repugna imaginarlos juntos porque… bueno, por eso que te hicieron. No tienen perdón, de verdad que no.

―Tamara, al grano.

La aludida respira hondo antes de adentrarse en las terribles aguas pantanosas.

―Es increíble que después de todos los años de amistad y de tu afán por protegerla de los demás hayan significado menos que nada para Raquel. Me he enterado por medio de mis contactos que está lanzando rumores sobre ti que no son ciertos. ¡La muy hija de puta! Y que me perdone la madre porque dudo mucho que tenga la culpa de que su hija sea una arpía.

Delia se incorpora sobre su sofá para mirar atentamente a su amiga. No puede creer lo que está oyendo.

―¡No me jodas!

―Siento tener que decir que sí. Pero él no se queda atrás ¿eh? Me estuvo contando pestes sobre ti, diciéndome que eras una pésima amante y que tuvo que cascársela varias veces él mismo porque tú no querías hacerlo. ¿Será cabrón?

Y eso ya sí que no lo puede creer. ¿Pablo hablando así sobre ella cuando antes la adoraba? ¿Qué ha cambiado, que ahora tiene a otra a quien poder follarse con tranquilidad? Está perpleja y no lo puede ocultar.

―Es un gilipollas, eso es lo que es. Necesito un trago.

E, ignorando las negativas de Tamara, se levanta y va hacia la cocina en busca de cualquier bebida que le queme la garganta. Suspira cuando encuentra un poco de ginebra que apenas ha probado. Porque no suele beber, pero ahora lo necesita.

―Delia, no lo hagas. No te rebajes por ese idiota que tan poco lo merece ―dice Tamara a su espalda.

―No es por él que necesito el trago ―afirmó sirviéndose un vaso de chupito.

Y sin que su amiga pudiera impedírselo, lo bebió del tirón y sin filtros. Aún le afectaban ese tipo de cotilleos y, a decir verdad, sí que lo hacía por él. 

2 comentarios:

  1. Oish pobrecita Delia, ¿cuánto tiempo se supone que ha pasado desde su ruptura con Pablo?

    Bueno, y otra cosa, me has dado una idea. Con tu permiso me gustaría utilizar el personaje de León en Baile de lenguas cuando la vaya a continuar. Me ha gustado mucho y dado que en BDL lo que une a los personajes es el baile, podríamos hacer que León fuera compañero de Yago (mi protagonista) o algo por el estilo. No sé que piensas, ya me dirás :)

    De momento me va gustando la historia, a ver qué rumbo sigue Delia, Valerio, el bailarín, su jefe cañón... xD O ninguno que también estaría bien... xDDD

    ¡Un besito!

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  2. Jajajajajajaja. ¡O liarse con todos y luego no quedarse con ninguno! Sigo barajando posibilidades, no lo dudes.

    El tiempo que llevan separados se sabrá más adelante, pero es algo reciente, de otra forma ella no estaría tan mal (solo un poco atormentada por algunos recuerdos jaja).

    ¡Me gusta la idea! Si eso te ayuda también para continuar con BDL, mejor que mejor jeje. No recuerdo dónde está ambientada esa historia (mala memoria la mía e__e), pero si se desarrolla en un sitio diferente a... España (ahora mismo no caigo si pensaba en Madrid o en otro sitio a la hora de darle forma a AAMAY) siempre se puede decir que estudió allí, ayudó o lo que fuera jaja.

    Me alegra que te siga gustando *-*

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