27 de marzo de 2016

El silencio de tu recuerdo


¡Muy buenas, queridos románticos! He visto el siguiente reto de sttorybox en facebook y no pude controlarme. Raro, porque este tipo de escritos no son mis favoritos a la hora de crear... No obstante, he hecho mi mejor esfuerzo, así que espero que os guste. Como no había límite de palabras, dejé que mi inspiración lo pusiera.

Imagen sacada de la página de facebook de sttorybox (publicación indicada anteriormente).

El café ardía cuando di el primer sorbo. Me mirabas con esa sonrisa que llegaba a tus ojos y, por eso, apenas sentí esa llamarada en el interior de mi boca. Sin embargo, cuando la ilusión se perdió, solo el silencio me recordó que el dolor seguía allí y que yo misma me lo estaba infringiendo para recordarte. O para intentar olvidarte, realmente no lo sabía. Solo tenía dos opciones: seguir viviendo con tu recuerdo en mi memoria, o ser una cobarde.

Ahora entiendo que apuntar mi sien con el revólver no habría sido la solución.


¿Qué os ha parecido? Para mí ha sido todo un reto, pero me ha encantado el resultado.
Si queréis, vosotros también podréis intentarlo. ¡Estaría genial leer todos los que pueda!
Pero mientras tanto, estaré contenta si me dejáis vuestra opinión.
¡Espero vuestros comentarios!

26 de marzo de 2016

Davina | Capítulo 11


—¿Qué te parece si empezamos con una visita a los piratas? —sugirió Bobb— Siempre quise conocer a uno…

—No creo que sean muy amables, Bobb —comentó Nico.

—Creo que en pocos reinos lo serán, Nico, y dudo mucho que se encuentre de nuevo en su reino, por lo que para empezar, no está nada mal. ¿Preparados?

Ambos movieron la cabeza de manera afirmativa y nos dirigimos hacia la puerta con el cartel que anunciaba que entraríamos al Reino de los Piratas. Sin embargo, antes de colocar la mano sobre el pomo, pensé en el motivo por el que mantendrían la puerta de entrada a esta sala cerrada con llave. ¿Qué ocurriría si la gente no autorizada lograra acceder? ¿Las puertas de los reinos se cerrarían también a cal y canto, o ya lo estaban de por sí?

—¿Abres tú o lo hago yo? —Nico parecía impaciente.

—No, no, lo hago yo —respondí, esbozando una sonrisa.

Al fin toqué el pomo de la puerta y, dubitativa en principio, pero segura después, empujé y cedió. Me sorprendió descubrir que ante nosotros no se extendía un amplio llano, ni siquiera el ancho mar. Solo había oscuridad, por lo que tuve que suponer que se trataba de una especie de pasillo que nos conduciría hacia algún lugar del reino.

—Vamos.

El eco del lugar me sobresaltó, pero no me eché atrás. Caminé la primera, seguida por Nico y Bobb, aunque no supe exactamente el orden en el que avanzaban. Y a medida que parecíamos acercarnos a una mínima luz que penetraba por algún orificio, más lejos parecía que se encontraba la salida.
O tal vez la vista me jugaba malas pasadas.

Y entonces una luz cegadora nos envolvió durante unos segundos. Cerré los ojos y solo los abrí cuando Nico indicó que podíamos abrirlos. Supe entonces que no había sido la única en hacerlo.
Lo primero que vi fue un extenso mar extenderse ante nosotros. Miré mis pies, que estaban sobre hierba verde y fresca –por el olor a humedad que entraba por mis fosas nasales–, y luego observé a mi alrededor. Todo era campo, no había ninguna casa, ningún edificio.

—Me parece que ahora estamos todos en igualdad de condiciones ¿no? —comentó Bobb.

—Yo creo que sí —dijo Nico—. No solemos viajar entre reinos, siempre tendemos a permanecer en el nuestro porque nunca nos planteamos ir en busca de nuevas aventuras. Además, los tres reyes a los que mis compañeros y yo servimos tienen un reino del que ocuparse y de varias dimensiones que visitar, por lo que es normal que no conozca el terreno que estamos pisando.

—Pues yo creo que sí que podría estar un poco más en ventaja, pero tendría que asegurarme.

Sonreí y ambos me miraron sorprendidos.  Si estaba en lo cierto, aquellos reinos se regían por lo sucedido en los libros que había leído, salvo porque había muchos detalles que desconocía. Como, por ejemplo, en el caso de Bobb. 

—Tendré que esperar para confirmarlo, pero yo creo que algo podremos hacer. Por el momento ¿qué os parece si vamos avanzando? ¿O queréis quedaros aquí, sin más? —añadí.

—No, no. Será mejor que avancemos, el tiempo es oro —respondió Nico.

Anduvimos durante minutos, quizá horas, sin un rumbo fijo y sin encontrar a nadie por el camino que pudiera ayudarnos. En cierto momento llegué a pensar que toda la vida sería en el mar, por el reino en el que estábamos, pero pronto aquella idea se difuminó al divisar a lo lejos una especie de pueblo. Empecé a correr sin mirar si mis acompañantes me seguían y me detuve cuando tuve a unos metros la entrada.

—No sé si sea buena idea intentarlo, chicos… —comenté, con un mal presentimiento.

—Pero si no lo intentamos, no conseguiremos encontrar al monstruo. Y esa es nuestra prioridad ¿no? —replicó Bobb.

—¿Cómo sabes tú lo del monstruo? —pregunté, girándome sobre mí misma para mirarle.

—Fui a hablar con el Oráculo ¿recuerdas? —Me guiñó un ojo.

—Es verdad —respondí, relajando los hombros—. Y creo que tienes razón, deberíamos intentarlo. De todas formas, si estamos en peligro la pulsera nos avisará.

Dicho aquello, miré la pulsera de mi muñeca, que no emitía ninguna luz roja que pudiera alertarnos de algún peligro. 

—Entonces ¿qué? —preguntó interesado Nico— ¿Continuamos con el viaje o nos quedamos aquí?

Como respuesta, avancé dos pasos hacia delante. Cuando ambos se animaron a seguirme, entramos los tres juntos en el pueblo con la certeza aún de que algo oscuro nos esperaba en aquel lugar. 

—♦♦♦♦—

Los habitantes del Reino de los Piratas habían resultado ser mejores de lo que yo pensaba. No todos tenían el afán de robar de los piratas y los ladrones, sino que también existían las buenas personas que harían lo posible por salvar al resto de las zarpas del monstruo. Algunos también eran misteriosos, pues guardaban celosamente sus secretos cuando desconocidos pasaban por su lado; y estaban aquellos que parecían malhumorados todo el tiempo.

Aquel sitio me maravilló de tal forma que no me hubiera importado tener que quedarme allí mucho tiempo. Sin embargo, sabía que mi misión era atrapar a un monstruo y no disfrutar de las vistas de todos los reinos. Pero si no aprovechaba en ese momento ¿cuándo podría hacerlo? Una vez que lo atrapáramos y lo devolviéramos a su reino, no estaba segura de poder regresar.

Nos hospedamos en una taberna del pueblo, la única que había, mientras hacíamos nuestras investigaciones. El tabernero parecía un hombre amable, pero estricto con sus parroquianos. No dejaba pasar ni una estafa, ni una pelea en su local. Por lo que nos había contado mientras nos daba las habitaciones, todas las noches se llenaba de gente que iba a beber, a jugar o a contar sus historias —algunas reales y otras no—. Generalmente, solían ser hombres los que frecuentaban aquel lugar.

Parecía que estábamos metidos en un videojuego de rol, o en una de esas novelas fantásticas que ya había tenido la oportunidad de leer. Y en cierta forma era así ¿no?

—Bien ¿por dónde empezamos? —dije cuando el tabernero nos dejó solos ante nuestras habitaciones.
—No podemos hablarlo aquí, en medio del pasillo. ¿Y si hay alguien tras alguna de las otras puertas espiando? No sabemos si la taberna tiene a más gente hospedada —susurró Nico.

—Pues venid a mi habitación. Soltad vuestras cosas y nos vemos en cinco minutos en la mía —A continuación, bajé la voz para que solo ellos me oyeran—. Llamad tres veces con una pausa de dos segundos entre cada toque. ¿Entendido?

Ambos asintieron y cada uno nos fuimos a nuestra habitación. Tras cerrar la mía, apoyé la espalda en la puerta y mis pensamientos viajaron entre los recuerdos recientes en el palacio del Oráculo. Aún no podía creer que Bobb y yo hubiéramos estado a punto de besarnos. «¿Quién me hubiera dicho al principio de este viaje que acabaría sintiendo algo por aquella extraña criatura? ¡Y pensaba que solo me iba a deslumbrar Nico! Y resulta que al final…». Mis pensamientos se vieron interrumpidos por un toque en la puerta, que tras dos segundos fue acompañado por otro, y tras otros dos segundos, otro toque. Me separé, intenté serenar mis sentimientos y abrí la puerta. Al otro lado encontré a Nico y a Bobb con una expresión misteriosa en el rostro. O al menos, eso es lo que mi cerebro interpretó. Ambos entraron sin mencionar palabra y solo hablaron cuando se aseguraron de que la puerta estaba bien cerrada.

—¿Por qué tanto misterio? —pregunté, entre curiosa y preocupada.

—Hemos visto algo sospechoso en el pasillo mientras nos reuníamos ante tu puerta —respondió Bobb.

—Sí, aunque la pulsera no emitió luz roja alguna, no lo entiendo… —divagó Nico.

—¿Tenéis idea de quién puede ser? —pregunté— Porque no creo que se tratara de un monstruo… del monstruo que estamos buscando ¿verdad? 

—Que va —respondió inmediatamente Bobb—. ¿Tenemos alguna certeza de que pueda cambiar de forma? Porque entonces podría cuadrarme… pero, en cualquier caso, hubiera brillado la pulsera ¿no?
Ya no sabía qué pensar. Si el monstruo podía disfrazarse ante los demás ¿la pulsera también lo captaría? Y si no tuviera intenciones de hacernos daño ¿brillaría o no? No sabía si fiarme mucho de aquella pulsera.

—Escuchadme bien —Volví a hablar—. No podemos permitir que esa bestia nos descubra antes de tiempo.

Por primera vez, me sentía líder de un grupo bastante peculiar. Un Antrass, un paje real y una adolescente que no parecía querer marcharse de aquel mundo que cada vez le apasionaba más conocer. Una adolescente que, sin lugar a dudas, estaba empezando a sentir algo muy fuerte por un ser de la tierra. ¿Quién me lo hubiera dicho antes de empezar aquel maravilloso viaje? 

—¿Y qué sugieres que hagamos? —preguntó Nico, adelantando un paso hacia mí.

Me crucé de brazos y les di la espalda observando la pared que anteriormente había tenido detrás. No había nada que admirar, solo el típico color blanco que ya había visto demasiado en las paredes de algunas viviendas de París. Me sorprendí de lo poco que extrañaba esa vida sin motivaciones.

—¿Qué os parece si vigilamos al sujeto en cuestión e intentamos registrar sus cosas en busca de…?

—¿Algo sospechoso?—intervino Bobb.

—¡Exacto, Bobb! —exclamé y volví a girarme para mirarles.

Él me dedicó una sonrisa que me hizo estremecer.

—Chicos, chicos —dijo Nico, llamando nuestra atención. Entonces me percaté de que nos habíamos quedado mirando durante un buen rato—. Este no es un buen momento para vuestras cosas.

Sentí el rubor en mis mejillas y aparté mi mirada de la de Bobb.

—Tienes razón —afirmaron mis palabras—. No es el momento ni el lugar —Cambié entonces de rumbo, de nuevo, la conversación—. ¿Está claro lo que vamos a hacer?

Ambos asintieron. Fui hasta la puerta y la abrí con sigilo. Al ver que no había nadie, salí al pasillo e invité a mis compañeros a hacerlo también.

—Primero —dije en voz baja— tenemos que intentar informarnos con el tabernero para saber qué tipo de inquilinos tenemos como vecinos.  No creo que tenga una política de privacidad como las que hay en mi mundo…

—Estoy seguro de que no —aseguró Nico.

Bajamos las escaleras y nos acercamos a la barra. El nerviosismo se apoderó de mí en cuanto vi al hombre rechoncho en la barra limpiando algunas jarras de cerveza. Bobb agarró mi mano con seguridad y eso calmó la incertidumbre que parecía querer apoderarse de nosotros. Nos miramos a los ojos y encontré en los suyos la tranquilidad que necesitaba. Respiré hondo antes de llamar la atención del hombre, que de por sí ya nos miraba.

—¿Qué desean los forasteros? —preguntó el hombre.

—Eh… —Empecé a decir yo.

—Fred —dijo él, anticipándose a mi pregunta.

—Bueno, Fred, ¿podría proporcionarnos cierta información que necesitamos?

—Depende del tipo de información que sea y de lo que vayan a pagarme por ella.

No me lo podía creer. El tabernero resultó ser bastante más listo de lo que parecía.

—Se trata de uno de los inquilinos, el de la habitación… —Empecé diciendo, pero Nico me interrumpió.

—Uno que acaba de salir hace unos minutos y llevaba los ojos rojos.

El tabernero abrió los ojos simulando sorpresa, pero yo no llegué a creerlo del todo. Sin embargo, su sorpresa solo duró unos segundos. 

—¿Están seguros de que tenía esa característica? —preguntó más calmado Fred—. No solemos ver por aquí a nadie con los ojos rojos, y no recuerdo a ningún inquilino con esa característica peculiar.

—Muchas gracias de todas formas, Fred —agradecí y saqué a rastras de la taberna a Nico y a Bobb.

Cuando salimos de aquel lugar y estuvimos en lo que consideré un lugar seguro para hablar, les dije:

—Está mintiendo. Por mucho que hayáis exagerado lo de los ojos, pues no estuve con vosotros para ver que fuera así, él se sorprendió de que lo viéramos. ¿Y si es cómplice de esa… criatura? Aunque no sea la que buscamos. En este reino puede haber cualquier espectro. O eso, o la pulsera no funciona tan bien como pensábamos.

No podía imaginarme que hubiera también espectros por los que pudiéramos preocuparnos, pero si esa criatura de antes no era una amenaza para nosotros, poco debía importarnos su presencia. Aunque algo me decía que guardaba relación con el monstruo que estábamos buscando.

—¿Por qué no hemos insistido entonces? —preguntó Nico con una aparente tranquilidad que me sorprendió.

—Porque no merece la pena ponernos en evidencia, sobre todo cuando ese monstruo puede que ni siquiera sepa que ya hemos empezado con la búsqueda. ¿No creéis que sea más fácil guardarnos las preguntas para las personas adecuadas? Me da la sensación de que Fred no es de fiar —respondí, y tuve que recuperar un poco el aire tras las pocas veces que hice pausas en mi respuesta.

Durante todo ese tiempo, Bobb permaneció callado, con aire pensativo. No sabía qué pensar y supuse que él tampoco lo sabría. Volvió a asaltarme la imagen de nuestro casi beso en el Reino Polar. Ese beso que, de no ser por Nico, tal vez se hubiera producido. Cuando me di cuenta, mi cuerpo temblaba sin que yo misma le hubiera dado permiso para ello.

—¿Estás bien? —preguntó entonces Bobb, preocupado tal vez por el aspecto que presentaba mi rostro.

No me había visto en ningún espejo, pero supuse que algo debía haberse reflejado en mi cara para que él lo hubiera dicho.

—Sí.

Y en lugar de la voz segura, fue un hilo de voz lo que salió a través de mis labios. Nico no comentó nada al respecto, sino que se mantuvo a la espera, en silencio. En el fondo estaba casi segura de que deseaba que resolviéramos nuestra situación de una vez, y en parte yo quería lo mismo. Sin embargo, siempre llegaban las dudas y mis pensamientos no dejaban de jugarme malas pasadas. Ni siquiera sabía qué concepto del amor tenían los seres de la tierra, ni si se enamoraban o solo sentían amor por todo lo que tuviera vida. Pero de ser así, no entendía entonces su excesivo interés en mí. Interés romántico. Algo dentro de mí me decía a gritos que él sentía lo mismo, entonces ¿por qué me resistía a creerlo?

Porque necesitaba que él me lo confirmara.

—No sé si creerte —dijo Bobb.

Y se acercó un poco más a mí para tomar mi rostro con sus manos. De nuevo, mi cuerpo volvió a temblar, esa vez debido al contacto de mi piel con su piel. Me miró a los ojos e hizo lo posible porque yo hiciera lo mismo. Aunque no tuvo que hacer mucho, yo siempre estaba dispuesta a mirar aquellos ojos tan penetrantes que tenía. Oí pasos a nuestro lado. Intuí que sería Nico dejándonos algo de privacidad, cosa que agradecí en silencio.

—Dime ¿ocurre algo que deba preocuparme?

—No, o al menos no debería —respondí y, seguidamente, mordí mi labio inferior con fuerza.

No soportaba tanta cercanía y no poder hacer lo que tanto deseaba. ¿Le ocurriría lo mismo a él?

—¿Por qué no? —insistió.

—Pues porque a ti no debería importarte un pimiento lo que me pase ¿no? Sí, que soy la elegida, pero no tienes por qué preocuparte por mi estado emocional. Aunque eso pueda poner en peligro mi misión…

Bajé la mirada un segundo. No estaba segura de que estuviera bien hablar sobre mis sentimientos en ese momento. Aunque si preguntaba, no podría resistirme más. Y más aún sin la presencia de Nico cerca de nosotros.

—Pues me preocupo. Claro que me preocupo, Davina. Fui yo quien te fue a buscar a la Tierra y quien, de los que aquí estamos, tiene más contacto contigo. Sobre todo emocional. No puedes pretender que no me preocupe por ti. No puedes.

A pesar de sus palabras, su tono de voz reflejaba una tranquilidad que, para nada, se hallaba en mí.

—¿Por qué no? —En ese momento fui yo quien lo preguntó.

—Porque me importas demasiado.

25 de marzo de 2016

Sorteos de marzo #2

De nuevo, vengo con más sorteos en los que me he apuntado y que son bastante interesantes. Si no recuerdo mal, acaban en abril (a principios en su mayoría), por lo que aún os podéis apuntar si os interesa. Ya sabéis, al hacer clic sobre las imágenes os redirigirá directamente al blog organizador.

Hace ya un tiempo participé en un sorteo para conseguir La maldición del ganador, pero como no tuve suerte, encontré otro en el que sorteaban los dos primeros y allí que me lancé. Este termina el 13 de abril, así que estáis a tiempo aún. 


Al siguiente sorteo me apunté porque la sinopsis me interesó bastante y hacía mucho que había visto reseñas bastante positivas del libro. Así que de cabeza que fui, solo espero tener suerte...


Y por último, de momento al menos, os dejo con el sorteo de Fuera llueve, dentro también... Al leer algunas reseñas me llamó mucho la atención y por eso quisiera conseguirlo (otra cosa es que lo logre).



Actualización 28/03/2016: 
Tras leer la sinopsis del libro en Amazon, me lancé sin dudarlo a querer participar en el sorteo que os presento a continuación. La imagen os redirigirá a la página y ya vosotros vais viendo si os interesa con los pasos a realizar y ese tipo de cosas. ¡Espero que os guste!



¡Y eso es todo por ahora! Como la anterior entrada ya tenía unos cuantos sorteos, decidí hacer otra con estos y los que, a última hora, puedan ir sumándose antes de que termine el mes. Si os apuntáis, espero que, como yo, tengáis suerte. ¡A ver si alguno cae!


La última anastasia, de L.B. Silva ~ Ed. Writers

¡Muy buenas, mis románticos! Para el próximo mes de abril traigo sorpresas, y es que se cuece una nueva novela en el gran horno literario de la Editorial Writers. Debo admitir que yo ya leí la historia completa en wattpad hace un tiempo, e hice reseña en mi blog antiguo perdido, pero no negaré que tengo ganas de volver a leerla y de poder disfrutar de los cambios que haya podido hacer la autora en el último momento (me refiero, sobre todo, a correcciones, no creo que la historia cambie mucho).


Como podréis observar en la imagen, solo la llamativa portada nos incita a querer leer. ¿No os recuerda a la historia de la duquesa Anastasia? Pero no os dejéis llevar ni por la portada ni por mi pregunta anterior: no tiene nada que ver. Por mucho que quiera, no puedo adelantar nada porque quiero que leáis mi opinión en la reseña que haré cuando vuelva a leer el libro, pero lo que sí puedo decir es que es una lectura más que recomendable, así que ya estáis agregándola en Goodreads si tenéis cuenta allí.


Espero que os guste y que, como yo, tengáis ganas de que salga esta novela.
¿Qué opináis? ¿Le daríais una oportunidad?
Os leo en los comentarios.

24 de marzo de 2016

Entrevista romántica #2: Carlos Gonzalez-Llanos


¡Muy buenas, románticos! +Cris Lectoraporelmundo me contactó para que le hiciera una entrevista a Carlos, autor de La leyenda de Lunanegra y Un viaje desastroso... de Penélope Barroso (libro por el que aparece en esta sección y que os recomiendo muchísimo leer). Estoy segura de que cuando leáis la entrevista os animaréis a leer cualquiera de sus dos obras (podréis acceder a sus páginas de Amazon si hacéis clic en los títulos). ¡Espero que os guste!

Pequeña advertencia: La entrevista será narrada como si se tratara de un relato narrado desde mi punto de vista. Esas acciones las veréis en cursiva, mientras que los "diálogos adicionales" los veréis con el mismo formato que el de las preguntas (en negrita). Será como si la entrevista hubiera sido cara a cara. ¿No os parece guay?

 


De nuevo, me encontraba en el mismo lugar preparando la entrevista. El primer hombre que se sometía a mis preguntas... Bueno, tampoco era tan grave como para decir esa palabra, pero creo que me entendéis ¿no? Ese simple detalle me ponía mucho más nerviosa, y me refiero al hecho de que se llamara Carlos y no Carlota, por ejemplo. Tratar con una mujer siempre era fácil, pero los hombres... ¡Ay, los hombres! De todas formas, no me negué en absoluto a realizar esta entrevista, pues era otra forma de probarme a mí misma.

Como en el anterior caso, preparé la mesa con los vasos y la bebida. Para ese encuentro había optado por té y unas cuantas pastas que había comprado en una confitería cercana. Tras eso, me dirigí al equipo de música e introduje el mismo disco de la vez anterior. Sin embargo, en esa ocasión seleccioné otra canción: Honesty. Dotaría al ambiente de una calidez exquisita.

Mi nuevo entrevistado llegó a tiempo, por el momento todos lo hacían (aunque, claro, solo había entrevistado a otra antes que a él). Le invité a que se sentara en el sillón de los invitados y yo hice lo mismo en el mío, frente a él. Crucé las piernas y apoyé el pequeño cuaderno sobre una de ellas.

Bienvenido a mi pequeña guarida, Carlos. En primer lugar, muchas gracias por aceptar ser entrevistado, es un honor para mí poder entrevistar a escritores que valen la pena. Para comenzar ¿podrías contar algo curioso sobre ti?

¿Quieres saber algo realmente curioso? Tengo seis dedos en la mano derecha. Por eso escribo mis novelas más rápido… ¡Je, je, je…! No, tranquila, es broma. Levanta su mano derecha. ¿Ves? Solo hay cinco.

Una auténtica curiosidad es que tengo una letra horrible. Más propia de un médico que de un escritor. De hecho, cuando firmo libros paso cierta vergüenza. Te lo aseguro. Pienso que no entenderán nada de lo que les pongo.


Al menos la intención es lo que cuenta ¿a que no lo habías visto así? Reí durante unos segundos y luego proseguí¿Por qué pensaste, como segunda publicación, en escribir una comedia romántica?

Buena pregunta, Rocío. Esta novela me pareció el regalo más bonito que podía hacerle a Cristina, mi pareja y mi gran apoyo. La escribí para ella porque sabía que le gustaba el género.

¡Qué bonito! Seguro que es un regalo que aprecia mucho. ¿Podrías hablar un poco sobre Penélope, de tu libro 'Un viaje desastroso… de Penélope Barroso'?

Una lectora dejó reseñado que lo que más le había gustado del libro es que la protagonista era una mujer normal. Así es. Penélope es una persona sencilla. A veces acierta, a veces falla. En algunas ocasiones deslumbra y en otras hace el ridículo. Una mañana se despierta y se siente guapa y, en cambio, la mañana siguiente se levanta y se siente menos atractiva. ¿Es que acaso la mujer tiene que ser perfecta todo el tiempo? Claro que no. Penélope, como todas las mujeres, se merece que la quieran el 100% del día tal y como es. Con sus virtudes y sus defectos. Y ese es el desafío que yo le marco a Penélope en la novela, tiene que encontrar ese amor.

¿Cómo fue escribir desde el punto de vista de una mujer como Penélope? ¿Alguna anécdota curiosa que quieras contar?

Fue difícil. Sonríe. Tuve que escribir y borrar continuamente. Desarrollaba una escena y, de repente, me daba cuenta de que una mujer no actuaría así. Vuelta a empezar. Para mí, cada acto de Penélope tenía que parecer escrito por una mujer. Era mi obsesión. Echaba a volar mi imaginación para situarme en la cabeza de mi pareja o de alguna amiga. Pensaba, ¿qué harían ellas en una situación como esta? ¿Qué pensarían? ¿Qué sentirían? Lo más gratificante de ese esfuerzo mental es que llegas a comprender al otro sexo. Llegas a comprender por qué las mujeres actúan de una manera o de otra; y cuando comprendes los actos de las personas aprendes a respetarlas más. Al final, reconozco que con esta obra he aprendido yo más que nadie.

Te entiendo perfectamente ¿sabes? Yo también tuve que meterme, durante un año aproximadamente, en la mente de un chico y fue lo más difícil y gratificante. Extraño, pero real. Pero sigamos. ¿Cuál de todas tus experiencias en viajes ha sido la más satisfactoria? ¿Alguno de ellos te inspiró alguna de las escenas de 'Un viaje desastroso… de Penélope Barroso'?

He tenido la suerte de viajar mucho y si tuviera que elegir… ¡me quedaría con todos y cada uno de los viajes que he hecho!

Ahora bien, como estamos hablando de Un viaje desastroso… de Penélope Barroso, cuya acción, en gran parte, transcurre en Alemania, te confesaré que este país siempre me ha acogido gratamente y guardo mucho cariño de los paisajes, las personas amables, sus miradas tiernas cuando te besas amorosamente en público, los intentos que siempre hacen para entenderse contigo… Ha sido uno de los países que más me ha roto los estereotipos que tenía en la cabeza. Sobre todo, los pueblos y las pequeñas ciudades del sur: la Selva Negra, Baviera…

En cuanto al libro, he estado en todos los sitios que describo: los palacios de Brühl, Colonia, Aquisgrán, Tréveris, el valle del Rin, Luxemburgo, etc. Muchas de las escenas están basadas en hechos reales, algunas incluso lo son. Ríe. La libertad del escritor está en exagerar las situaciones para llevarlas al límite.
Le propuse hacer una pausa, la entrevista estaba siendo agotadora para ambos y, por ello, decidí ofrecerle en ese momento lo que tenía en la mesa. Yo bebí un poco de manzanilla y, tras unos minutos de descanso, volvimos a lo que estábamos.

¿Con cuál de tus personajes te identificas más?

Si estuviéramos hablando de La leyenda de Lunanegra te diría que uno de los coprotagonistas, Rafael, se parece bastante a mí cuando tenía su edad. Sin embargo, en Un viaje desastroso… no quise aparecer por ninguna parte. Tuve que olvidarme de mi existencia para poder ser Penélope. Ahora bien, tras escribir el libro, me he dado cuenta de lo mucho que admiro a Penélope y todo aquello que representa.

Ahora llega la pregunta más dura a la que nos enfrentamos los escritores: ¿qué consejo darías a alguien que esté a punto de publicar su novela, o que tenga dudas sobre si hacerlo o no?

Leí una vez una anécdota de un hombre que le dio una obra acabada a su escritor favorito, al que conocía. Aquel hombre le preguntó su parecer y el escritor, antes de incluso leerla, le dijo: “retírate ahora que puedes”. Sonríe.

Para los que no sigan ese consejo, recomiendo que presten primero su libro a una persona de confianza, que sea crítica, muy crítica, y, sobre todo, que sea una lectora consumada. Esa persona les dirá si lo que tienen entre manos es un libro de verdad. Entonces, que no tengan dudas, será momento de publicarlo.

¿Prefieres escribir en primera o en tercera persona? ¿Qué destacarías de ambas experiencias?

Lo que me gusta es enfrentarme a algo nuevo en cada obra. Hacer algo distinto a la anterior. Una obra la escribo como narrador, otra desde el punto de vista del protagonista, la siguiente desde un personaje secundario… Es una manera de probarme como escritor y de ir aprendiendo de mis errores.

En cualquier caso, lo esencial es convertirme en quien escribe. Olvidarme de mí mismo, de mis pensamientos, de mis prejuicios…

Eso está bastante bien ¿eh? De hecho, a mí me pasa algo parecido. Sonrío¿Cuál de todos tus personajes prefieres? ¿Por qué?

Antes de escribir el libro hubiera elegido a Alejandro. Pero, después de hacerlo, me quedo con Penélope. Es valiente y atrevida, más que cualquier hombre. Una crack. La amo.

¿Alguien a quien quieras agradecer la inspiración de esta novela?

Claro, clarísimo. A mi maravillosa, sencilla y luchadora Cristina. Mi Penélope personal. Sin ella, no habría existido este libro, ni el anterior, ni muchos otros pendientes de publicación. Ella lo sabe. Se lo digo todos los días.

¡Así me gusta! Siempre hay que agradecer tanto los pequeños como los grandes detalles. ¿Qué tres cosas dirías sobre tu libro para convencer a los lectores de que lo compren?

En realidad, para eso está el boca a boca de las lectoras satisfechas. Me han llegado opiniones de personas conocidas y desconocidas y casi todas coinciden en que es muy original, entretenidísimo y de fácil lectura; pero yo no quiero convencer a nadie. Creo que si te gusta la romántica y quieres pasar un buen rato mi libro es una opción.

Lo que sí quiero de todo corazón es agradecerte a ti la oportunidad de esta entrevista. Me ha encantado charlar contigo y espero que tu blog siga creciendo mes a mes.
Fue una entrevista bastante provechosa y entretenida. Despedí a Carlos con una sonrisa y la promesa de leer sus libros en cuanto pudiera. Al menos, del que hemos estado hablando durante todo ese tiempo. Sin quitar aún la canción, que como en el caso anterior estaba en bucle, me dispuse a recoger todo para que el próximo día solo tuviera que preparar todo para el siguiente invitado.




Espero que os haya gustado la entrevista, a mí me ha encantado porque he descubierto a un autor bastante simpático. De nuevo, gracias por querer entrevistarte conmigo y por dar la oportunidad a mi blog (y a mí como lectora) de descubrir tu libro. Si habéis leído el libro ¿qué opináis sobre él? Yo he tenido la oportunidad de leer la muestra gratuita de Amazon (al menos, en parte) y me ha parecido bastante graciosa e interesante.

¿Conocíais con anterioridad al autor?


¿Habéis visto el nuevo separador? ¡A mí me encanta!
El anterior seguiré usándolo para separaciones dentro de la misma entrada, antes de llegar al final.

21 de marzo de 2016

Reseña romántica: Desesperado


¡Muy buenas! Al fin os traigo la reseña de la primera novela publicada de Erea López y ¿qué puedo deciros? ¡Me ha encantado! Es uno de esos libros que me ha enganchado desde el principio y que, a medida que avanzaba, menos podía dejar de leer. Es una novela llena de emociones que os dejará con el corazón encogido la mayor parte de la lectura. Os animo a leer la siguiente reseña hecha desde el cariño, ojalá os convenza y decidáis darle una oportunidad. ¡Vale la pena!

Gracias a la autora y a la editorial por el ejemplar.

···


Título: Desesperado.
Autora: Erea López Sineiro.
Editorial: Writers.
Número de páginas: 225.

Desde la muerte de su familia, se ha metido en un mundo del que no es capaz de salir. Las malas influencias, las drogas y el alcohol son el eje central de su vida hasta que tiene que volver al instituto. Y allí es donde comienza su cambio.
Tiene miedo...
Es cuando un joven desinteresado y de mirada angelicalmente asesina lo ayuda en un momento difícil que siente que puede conseguir la mejora. Sus vidas se entrelazarán, formando una relación de compañerismo algo extraña, aunque ambos se dan cuenta de que lo que hay entre ellos, no es una simple amistad.

OPINIÓN PERSONAL

La historia de un héroe que también necesita ser salvado.

¿Cómo hacer esta reseña sin dar ningún spoiler? Porque tengo tantas ganas de desahogarme de buena manera con este libro, pero por nada en el mundo quiero destriparos nada. Así que... *suspira* ¡vamos allá!

Los personajes están bien desarrollados, tanto los protagonistas, como los secundarios. Cada uno tiene algo que los caracteriza. Sin embargo, lo que quiero resaltar es la evolución de Derek durante toda la trama. Al principio del libro, la autora nos presenta a un personaje débil que sufre mucho por el accidente de sus padres, que se droga para olvidar y mitigar el dolor, y, por si fuera poco, se hace daño a sí mismo. Todo (y me refiero a la evolución) gracias a Gabriel, un chico que aparece en la vida de Derek cuando más lo necesita.

En cuanto a la trama, me parece que está muy bien planteada y avanza a un ritmo normal. Ni muy lento ni muy despacio. Obviamente se dejan algunas cosas al aire para la segunda parte (que estoy deseando poder leer pronto), pero no hay ningún cabo mal atado. Es una historia de superación y descubrimiento propio (por algunas cuestiones que tendréis que descubrir por vosotros mismos) llena de emociones y con un romance que va naciendo poco a poco entre los protagonistas. ¡Eso es lo que más me ha gustado!

Finalmente, quiero deciros que la oportunidad de leerla vale mucho la pena. No es una simple historia de amor entre dos personajes, en la que uno de ellos es inseguro y el otro, en ocasiones, da un poco de miedo. No, Desesperado es una de las mejores novelas que leeré de este estilo, de eso estoy completamente segura. Derek y Gabriel se quedarán en mi corazoncito durante muchísimo tiempo, lo presiento.

Lectura apta para: todo amante del género juvenil y de los romances inocentes y que se cuecen lentamente.
No apta para: personas homofóbicas y/o demasiado sensibles.

MULTIMEDIA


¡Espero que os haya gustado! 
Me ha costado bastante escribir esta reseña porque he tenido que contener mis emociones 
y mis ganas de soltar algún spoiler, pero os aseguro que os llevaréis más de una sorpresa.
Y vosotros ¿le daríais una oportunidad? ¿Lo habéis leído ya? ¡Contadme!

18 de marzo de 2016

Novedades editoriales de marzo: Romantic Ediciones

¡Hola, mis románticos! Como todos los viernes que toca lanzar las novedades, os traigo las de Romantic Ediciones de nuevo. Confieso que si tuviera dinero para comprarme todos los libros que me gustaría leer, caerían casi todos los de esta editorial. ¡Que conste!

Os dejo con las de este mes.

 


Fecha de lanzamiento: 10 de marzo.
Edición: Digital.
Histórica.

Lady Elizabeth Keswick hace años que está prometida con el joven marqués de Glenmore, un hombre al que jamás ha visto y con el que no piensa casarse a pesar de la presión de su padre. Cuando el marqués regresa, convertido en un héroe de guerra, Elizabeth se promete hacer lo imposible para que él la rechace y rompa su compromiso. Aunque desde el primer momento se siente irremediablemente atraída por él, no está dispuesta a casarse con un hombre de quien pueda enamorarse.
Cuando Alexander, el marqués de Glenmore, regresa a Inglaterra, nada sabe del compromiso que ha orquestado su padre. No obstante, el destino hace que sienta una profunda fascinación por Elizabeth. Él puede ver que, bajo la hermosa frialdad que ella finge, se encuentra una mujer intrépida y apasionada. Lo que no comprende es por qué se resiste tanto cuando ve claramente que el sentimiento es recíproco.




Fecha de lanzamiento: 17 de marzo.
Edición: Digital.
Histórica.

Los irlandeses, perseguidos por la política inglesa y por el hambre, se alistan al servicio de su majestad Felipe IV. La flota más famosa de corsarios decide afincarse en Ribadesella. Patrick Ó Duinn es uno de sus cabos y sueña con una muchacha que conoció en San Sebastián.
Doña Leonor de Cárdenas es hija del duque de Maqueda, armador de barcos con patente de corso. En secreto, sigue los pasos de su padre y arma un barco corsario, contratando a un administrador como testaferro. Ella tampoco ha podido olvidar a aquel irlandés que en San Sebastián le regaló un hermoso colgante.
Una novela con un cuidado y documentado trasfondo histórico sobre los corsarios de la cornisa cantábrica y una historia sobre dos personas que se enamoran de quien no deben y que lucharán por seguir adelante con su vida: una en la Corte y otra en el mar, pero el destino juega sus cartas de otra forma.



Fecha de lanzamiento: 24 de marzo.
Edición: Digital.
Contemporánea.

Elena jamás ha tenido una vida fácil, se ha visto obligada a madurar de forma prematura por las continuas ausencias de sus padres. Sin embargo, lo que el destino le depara hace que todos sus problemas le resulten triviales. Secuestrada por un grupo de individuos sin escrúpulos, creerá no poder salir jamás de ese aguajero oscuro hasta que alguien, en la penumbra, acerca los labios a su oído para susurrarle la promesa de que la sacará de allí.
Gael es el héroe que la salvará y que, al mismo tiempo, la apartará de él. Es un hombre quien lleva consigo secretos y una pena demoledora, es quien la confundirá y desgarrará por dentro. Él es delincuente, héroe y fugitivo.
Juntos huirán, correrán y saltarán al vacío, experimentando un vértigo feroz, suspendidos al borde del acantilado.



Fecha de lanzamiento: 31 de marzo.
Edición: Papel.
Clásico.

Londres, 1890
Juliet Braxton es una joven de origen estadounidense que vive en Inglaterra junto a su abuela de férreo carácter. Su mayor deseo es regresar a Estados Unidos, donde considera que está su hogar. Sin embargo, pese a contar con medios propios para hacer realidad sus sueños, no cuenta con la aprobación de su familia.
Robert, conde Arlington, vive en la tranquilidad del campo con su madre, una mujer que lo adora pero obcecada en que él contraiga matrimonio cuanto antes, algo a lo que no está dispuesto. Por eso, procura mantenerse alejado de cualquier tentación, hasta que un accidente hace que conozca a Juliet.
Desde entonces, sus caminos parecen cruzarse una y otra vez. Ambos intentaran ignorar sus sentimientos para conseguir sus fines, ella regresar a su país y él permanecer soltero. Pero el destino les tiene deparadas muchas sorpresas.
Atracción, intrigas, ambición; pero, sobre todo el amor, son los pilares de esta novela.



Como en el caso anterior, me llaman la atención todos o_o.
¿Qué pensáis vosotros de estas novedades? Os espero en los comentarios.

13 de marzo de 2016

Juego de amantes | Capítulo 1



La familia Woodgate estaba formada por el James y Mary Woodgate, y sus siete hijos, de los cuales, cuatro aún permanecían en la vivienda familiar. Los más mayores habían contraído matrimonio con las hijas de otras familias de igual condición social. Por el momento, todo iba a las mil maravillas: su fortuna seguía en aumento y, por si fuera poco, eran reconocidos por la gran elegancia que poseía la única hija del matrimonio. Muchos se preguntaban por qué aún no había encontrado alguien que la desposara, pero nadie sabía cuál era la respuesta. Ni siquiera los padres, que habían hecho lo posible porque eso ocurriera.

Pero Anna tenía otros planes.

Desde muy pequeña mostró unos intereses fuera de lo común y bastante preocupantes para la niñera que se encargó de cuidarla, pues sus padres apenas estuvieron al tanto de todo lo que la niña tenía en la cabeza. Con ocho años consiguió que castigaran a uno de sus hermanos mayores por algo que había hecho Anne en realidad. Con doce años destrozó una reliquia familiar muy valiosa, pero ningún miembro de la familia pudo demostrar que había sido ella. Sin embargo, conforme se fue adentrando más en la adolescencia, su fuerte carácter pareció ocultarse mucho más en su interior, convirtiéndose en un modelo a seguir por el resto de jóvenes de su edad.

En verano de 1840, un día cualquiera, sus padres decidieron hablar con su hija sobre la falta de interés hacia sus numerosos pretendientes. Cansados del comportamiento de la joven y, a pesar de ser la única a la que consentían sus caprichos, decidieron organizar una reunión con baile y cena a la que invitarían a todos los pretendientes de Anna junto a sus familiares más cercanos. Ella, lejos de quejarse ante sus padres, mostró estar de acuerdo con la decisión tomada. Al fin y al cabo, ya era hora de que decidiera centrarse en uno de los tantos hombres que reclamaban su atención.

Tras obtener el permiso de sus padres, abandonó la estancia y se dirigió hacia su habitación. Cerró la puerta con cuidado y se dirigió hacia su cama para sentarse sobre ella. Esperó solo unos segundos, los suficientes como para que nadie pudiera interrumpirla, e introdujo la mano bajo el colchón de su cama. Extrajo un libro de tapa dura y oscura con dibujos extraños que invitaban a no abrirlo bajo ningún concepto. Pero Anna ya había abierto otras veces el libro y, por ello, no temía a su extraño poder. Buscó en el baúl donde guardaba su ropa una túnica oscura y salió por la ventana para que nadie pudiera preguntar hacia dónde se dirigía.

Caminó por las oscuras calles de la ciudad ocultando su rostro pálido y sus cabellos rojizos para que nadie pudiera reconocerla. Sus formas femeninas también parecían ocultarse, en parte, gracias a la túnica, aunque el vestido no lograra camuflarse con el conjunto. Por suerte para ella, nunca había sido interceptada por alguna persona que la pudiera perjudicar.
Se detuvo al llegar al cementerio y, tras mirar hacia ambos lados y cerciorarse de que nadie la seguía, entró en busca de un mausoleo concreto: el de su familia.

Con el libro entre sus brazos y sus ojos mirando al suelo, se acercó sin prisa, pero sin pausa, hasta el edificio grisáceo que contenía los restos de sus antepasados. Abrió la verja con cuidado de hacer el mínimo ruido posible y, tras cerrarla de nuevo, se adentró en las profundidades de aquella pequeña ciudad de los muertos.


Posó el libro sobre la tumba de mármol de la primera de sus antepasados. A diferencia de otras familias, la de Anna había sido formada gracias a una mujer que no necesitó a ningún hombre a su lado para mantener el apellido y el honor de una larga generación que, años más tarde, la despreciarían.

—Estará revolviéndose en su tumba al ver, desde donde quiera que esté, cómo sus descendientes la repudian —comentó Anna mirando hacia la inscripción que parecía borrosa por el paso de los años—. Salvo yo, y sabes muy bien por qué ¿verdad?

Abrió con cuidado la herencia de su antepasada y buscó la página concreta en la que se quería centrar.

El dibujo de algo parecido al demonio no la aterrorizó, sino todo lo contrario, provocó una sonrisa de satisfacción. Había encontrado lo que buscaba.
 ¿Qué os parece este primer capítulo? 
¡Comentadme vuestras impresiones!

7 de marzo de 2016

Juego de amantes | Blogs colaboradores


¡Muy buenas, románticos! Después de leer una ronda anterior de la iniciativa Blogs colaboradores, decidí que me apuntaría en la siguiente. ¡Y aquí estoy! Participando en la cuarta con mucha ilusión.

Debo admitir que se me ha ocurrido el título a la hora de crear la portada y, aunque no lo creáis, va sobre supervivencia. Voy a intentar hacer algo chulo con la idea que tengo en mente, ya lo veréis. Por el momento, creo que puedo dejaros la sinopsis. ¡A disfrutar leyendo!


Anna Woodgate siempre se ha caracterizado por ser la dama más sofisticada de su familia. Su tendencia a observar, oír y callar le otorga un poder que pocos conocen. Sin embargo, cuando Adrien Hamilton aparece en su vida, el mundo creado por Anne parece desmoronarse. Una vida que se transformará, poco a poco, en un juego de supervivencia para ella.



Por supuesto, esta es una sinopsis provisional que puede ser cambiada a lo largo de la historia. ¡Estoy tan emocionada! Sería la primera vez que me animo con una historia de estas características en el blog. Por cierto, estoy emparejada con +Lizzie Quintas, del blog Luchando por un sueño, que se encargará de leer y reseñar mi historia.

El día 13, como muy tarde, intentaré tener listo el primer capítulo. Tengo esta semana un examen y será complicado escribir todo lo que me gustaría.

En fin, ¡espero que os guste! Yo estoy muy emocionada ahora que los musos han vuelto a mí.

¿Qué opináis de la historia?
Os espero por los comentarios.

Sorteos de marzo #1

¡Muy buenas! He encontrado un concurso/sorteo bastante chulo con algunos libros bastante interesantes. Adelanto que es solo para los residentes en España, aunque si entráis en la imagen del sorteo lo podréis ver también entre las bases. A continuación, si hacéis clic en la imagen, podréis encontrar la información más detallada:

http://www.atrapadaenunashojasdepapel.com/2016/03/sorteo-conjunto-5-aniversario-13.html


Actualización 13/03/2016:
El siguiente sorteo del que os quiero hablar está organizado por Books and Paradise. Anteriormente había intentado optar por el primer de los libros, sin éxito. Ahora opto por los dos primeros y vosotros, si os interesa (y además no tenéis ya el primero), también podríais. A continuación os dejo la imagen que os redirigirá al sorteo:

http://www.booksandparadise.com/2016/03/sorteo-gana-la-maldicion-del-ganador-y.html


Actualización 14/03/2016:
Me he apuntado a un nuevo sorteo organizado por el blog Etéreo Romántica, pero es de esos a los que no puedes acceder si no tienes cuenta de facebook. Como la sinopsis y el booktrailer me llamaron la atención, decidí participar así que... ¡aquí tenéis un nuevo sorteo! Claro, si os interesa...

El enlace os conduce hasta la entrada del blog, donde podréis leer detenidamente cómo participar.

Hace unos días, además, me apunté al sorteo de El blog de Wendy, que es hasta el 31 de este mes. Tenéis más información si hacéis clic en la imagen que os dejo a continuación:





Por cierto, he decidido que escribiré una entrada cada vez que encuentre sorteos interesantes, participe o no en ellos. En algunos casos, las entradas serán editadas para agregar más sorteos, y en otras serán divididas por entradas dependiendo de la cantidad de sorteos que haya en una misma (no sé si me he explicado bien...). En fin, os animo a pasaros por los blogs de los concursos porque nunca se sabe. ¡Y lo dice alguien que de no-sé-cuántos concursos solo ha ganado dos! Pero desde ya os digo que siempre cabe la posibilidad de ganar. Solo hay que ser perseverante y creer que es posible.

En fin, dejo de daros la chapa un rato... hasta las 19:00. Seguro que estáis deseando saber qué ocurre a esa hora ¿verdad? ¡Pues estad atentos! Ah, y pronto organizaré un sorteo bastante molón, que no me olvido ¿eh?

5 de marzo de 2016

Davina | Capítulo 10


Desperté por la mañana con el recuerdo de lo vivido aquella noche. Sin embargo, cambié rápidamente el rumbo de mis pensamientos al recordar por qué estaba allí. Salí de la tienda y encontré a Nise y a Nico fuera de las suyas también.

—¿Has dormido bien después del percance de anoche? —preguntó Nico.

—Sí ¿y vosotros?

—También —respondieron al unísono, riéndose después.

—¿Qué pasa con vosotros? —pregunté, aguantando la risa— ¿Ya os habéis reconciliado o es solo una tregua hasta que termine nuestro viaje?

—Digamos que —dijo Nise— me he dado cuenta de que él no es mi enemigo.

—¡Al fin! —exclamé, aplaudiendo a ambos por el gran paso que habían dado.

Los dos chicos se miraron con sorpresa y luego sonrieron. Me percaté de que, como muchas otras veces, Nise había cambiado su estatura. En ese momento no era ni muy alto ni parecía esa pequeña criatura que me había convencido para que le acompañara. Cada día me asombraba más la magia de este lugar y sus habitantes. ¡Tenía tantas preguntas! Pero algunas de ellas las resolvería con el Oráculo.

—Recojamos esto y pongámonos en marcha. Nos queda un largo camino hasta el Reino Polar… ¿no?

—Davina tiene razón —afirmó Nico—, deberíamos irnos.

Recogimos las tiendas, Nico las guardó en su bolsa y emprendimos de nuevo la marcha hacia el hogar del Oráculo.


—♦♦♦♦—


A mitad de camino, el nerviosismo se apoderó de mí. Durante todo ese tiempo había estado pensando en las preguntas que le haría al Oráculo, pero en ese preciso momento, cuando ya divisábamos el palacio que se erguía sobre una montaña helada –y donde se suponía que se encontraba la persona a la que buscábamos–, se me olvidaron todas y cada una de ellas.

Detuve mis pasos en seco y ambos se giraron al oír lo estrepitoso de mi acción.

—¿Ocurre algo, Davina? —preguntó Nico.

—De repente… he olvidado todas las preguntas que tenía para el Oráculo.

—Oh, por eso no te preocupes, cuando estemos ante su presencia no tendrás ningún problema en recordarlas.

Tras guiñarme el ojo, volvió a girar para caminar ante nosotros. Nise mantuvo fija su mirada sobre mí y solo cuando empecé de nuevo a andar, miró al frente y caminó a mi lado. Nos separaban un gran trecho de Nico, pero ninguno de los dos dijo nada. No al menos durante los primeros metros.

—Yo… —dijimos al unísono.

—Habla tú primero.

—Solo quería agradecerte por venir a saber cómo estaba anoche…

—Era lo menos que podía hacer, Davina. Ya sabes… —Se frotó la nuca con la mano izquierda mientras bajaba la mirada.

Yo solo sonreí.

—Sí, sí —asentí—. No te perdonarías que me pasara algo.

—¡Que lo digo en serio! —Bajó la mano tan rápido que rozó mi brazo con más brusquedad de la que, supuse, pretendía— Siempre lo he dicho en serio.

—Y yo no he dicho lo contrario… —aseguré.

—Pero lo dijiste con retintín, o eso me pareció…

—Pues te lo imaginaste. ¿Cómo iba a hacer yo eso? Con lo mucho que yo te aprecio… —Golpeé su brazo.

—¡Eh! Que eso duele… —se quejó, sin razón alguna porque no le di demasiado fuerte.

—No seas quejica, anda.

Pasé mi brazo por sus hombros y noté que su cuerpo quedaba petrificado ante mi gesto amistoso. Rápidamente me aparté y, con la mirada clavada en el suelo, continué mi camino hacia delante. Por desgracia para mí, no vi que Nico se detuvo, por lo que me choqué con su espalda en mi intento por huir de Nise.

—¡Auch! —me quejé.

—Eso te pasa por no mirar por dónde andas.

Pero no era Nico quien se encontraba parado en medio del helado paraje que se extendía ante nosotros, sino que se trataba de una especie de monje budista que en ese momento me miraba con el ceño fruncido.

—Lo siento… —Aunque mis disculpas eran sinceras, no podía dejar de reírme por mi idea equivocada de encontrarme ante Nico.

—No es para tanto, mujer, pero tampoco es para reírse…

—Lo sé, y lo siento de nuevo, pero es que pensé que serías otra persona.

—Está bien, está bien —Y se marchó sin dejar que yo volviera a dirigirle la palabra.

Cuando me giré, Nico y Nise estaban observándome con una expresión demasiado graciosa como para no pensar que estaban conteniendo sus risas.

—Adelante, ¡reíros!

Ambos estallaron en carcajadas sin importarles que los que pasaban a nuestro alrededor se quedaran mirando. Fue entonces cuando me percaté de que estábamos en el Reino Polar. Empecé a tener frío solo de saber que ya habíamos llegado. Observé el cielo despejado y el sol que se reflejaba en la nieve que había bajo mis pies y sobre los tejados de las pequeñas casas que nos rodeaban.

—¿Quién era ese? —Sabía que no se trataba de un monje budista, allí ese lugar no existía.

—Cuidado, Davina, es un monje de la Orden —respondió Nico.

—¿La Orden? ¿Orden de qué? ¿O es que es solo la “Orden”? —pregunté.

—La Orden del Oráculo —intervino Nise.

Mi expresión de sorpresa debió ser graciosa, porque ambos volvieron a reírse de mí.

—No te preocupes, Davina —Intentó tranquilizarme Nise—. Todos los monjes de la Orden se caracterizan por ser humildes, amables y empatizar con el prójimo. No va a hacer nada en tu contra, no puede ni aunque quisiera…

Suspiré de alivio al conocer ese pequeño detalle sobre los monjes. Aunque sabía que el Oráculo no podría negarse a verme sin un motivo de peso, había temido que por culpa de aquel incidente no pudiera obtener respuesta a mis preguntas.

—Vamos, tenemos que conseguir una audiencia lo más pronto posible. Aunque no lo creas, el Oráculo tiene lista de espera hasta de dos años… —apremió Nico.

—¿¡Dos años!? —exclamé, sin poder creerlo— Me estarás tomando el pelo ¿no?

—No —respondió Nico—, te estoy hablando completamente en serio. Hay gente que ha muerto sin poder verle.

—¡Qué horror! Yo pensé que…

—Tranquila, Davina —Apresuró a decir Nise—, el Oráculo sabe que tienes prisa y seguro que te recibe antes que a otros… Puede sonar cruel, pero él sabe cuáles de sus visitas son prioritarias e importantes y cuáles no.

Al oír aquello me sentí fatal por todas aquellas personas que tenían su turno y llevaban ya su tiempo esperando. ¿Cómo podría mirarles si el Oráculo me permitía verle antes que a ellos?

Seguramente, no podría.


—♦♦♦♦—


En el interior del palacio del Oráculo, tuvimos que esperar una larga cola hasta que nos atendió uno de los monjes de la Orden. Cuando solo quedaban tres personas, el pánico se adentró en mi cuerpo al descubrir que aquel monje era el mismo con el que tropecé anteriormente.

—Oh, Dios —Suspiré.

—¿Qué pasa? —preguntó preocupado Nise.

—Es él…

—Tranquila, no va a pasar nada.

Acarició lentamente mis hombros en un intento por tranquilizarme. Pero más que eso, lo que hizo fue ponerme mucho más nerviosa. Siempre que se mostraba así conmigo, los nervios me asaltaban de una forma insospechada. A pesar de su extravagante apariencia, algo había en él que llamaba mi atención.

—¡Siguiente! —Oí decir al monje de forma lejana.

—Necesito ver al Oráculo para saber si…

Mis pensamientos volvieron a alejarme de la realidad antes de poder terminar de escuchar la frase de quien se encontraba delante de mí. Ni siquiera me percaté de que la cola había avanzado y que la siguiente sería yo. Sentí la respiración de Nise en mi cuello y eso hizo que mi corazón se sobresaltara y que me sintiera perdida por unos instantes.

Aunque aquel no fuera el momento ni el lugar adecuados.

—¡Siguiente! —Volvió a exclamar el monje.

Sentí un empujón tras de mí y avancé, un poco más consciente de que ya era mi turno.

—Buenas… Venimos a ver al Oráculo porque…

Pero hablar a trompicones parecía no ayudar demasiado, por lo que Nico se colocó a mi lado y se apresuró a añadir, para echarme una mano:

—Es la elegida, viene de otra dimensión para salvar este.

—¿Y esperas que me lo crea? —¿Y se supone que era uno de esos monjes que empatizaban con los demás y que eran humildes? ¡Si parecía que nos estaba vacilando en toda nuestra cara!

—¿Podrías decirle que soy Davina, por favor? —sugerí.

Por lo que vi, Nico iba a añadir algo más, pero algo más allá de mí le hizo cerrar la boca. Supuse que sería Nise quien lo hizo.

—Está bien, Davina. Toma esta pulsera, cuando se ilumine y muestre un color azulado, será tu turno y tendrás que presentarte de inmediato en el salón del Oráculo. No te alejes mucho —Y me guiñó un ojo.

En ese momento sí que no entendí nada. Primero, no creía que yo fuera la elegida, y después me regalaba un guiño así porque sí. Le hubiera preguntado el motivo de su gesto de no ser porque nos despachó con un simple “¡Siguiente!”, como había estado haciendo con el resto de gente.

Nos alejamos hacia un rincón lleno de sillones en el que ya había varias personas con las mismas pulseras que yo. Aún no me la había puesto, pero esperaba poder hacerlo en cuanto todos tomáramos asiento. Cuando lo hicimos, pedí a Nise que lo hiciera. El roce de sus manos, también ligeramente distintas a las mías, provocó un cosquilleo en mi muñeca que se fue desplazando por el resto del cuerpo hasta llegar a mi espalda. Reprimí un escalofrío para no preocuparlos, ni siquiera para que Nico pudiera darse cuenta de lo que pudiera llegar a sentir en presencia de mi protector.

Observé la pulsera con detenimiento, pues sabía que algo de tiempo tendría antes de que empezara a brillar. Parecía ser de plata, con algunos colgantes que parecían representar la cultura de aquel reino. Lo primero que llamó mi atención fue lo que parecía ser un monje, pero distinto a todos los que había visto hasta el momento. Quizá se tratara del Oráculo, aunque eso solo podría asegurarlo cuando lo viera. Después también vi la representación de un copo de nieve, un iglú y lo que parecía ser un oso (o lo que yo llamaría oso en mi mundo). Era una pulsera muy bonita que esperaba poder quedarme. No sabía cuáles eran las reglas del Oráculo, pero al menos quería un recuerdo de todo lo que estaba por vivir.


—♦♦♦♦—


Pasaron varias horas y el lugar se fue despejando, quedando solo nosotros tres en la zona de los sillones y, en definitiva, en toda la sala. No sabía exactamente si había anochecido ya ni el tiempo que pasó, pero empezaba a cansarme. Apoyé la cabeza sobre el hombro de Nise, pues aún no había menguado su tamaño. Y aunque aquello me preocupó un poco por lo que me contó al comienzo del viaje, no le dije nada. Supuse que él sabía lo que hacía, y ni siquiera estaba segura del tiempo que podía permanecer en cualquiera de los tamaños, ni si influía el lugar donde se encontrara. ¿Podría ser esa una de las preguntas aptas para que me respondiera el Oráculo? Pasó su brazo por mis hombros y me acercó más a él, como si quisiera asegurarse de que estaba cómoda en esa posición.

No me importó en absoluto lo que Nico pudiera pensar de mí o de nuestra extraña relación. De hecho, tampoco dijo nada, tal vez por no estropear aquel momento, por no sembrar la incomodidad entre nosotros o porque se había quedado dormido. Giré un poco la cabeza para comprobarlo y, efectivamente, lo estaba. Me incorporé un poco para mirar a Nise, aunque no sabía qué podría decirle. Y ya que lo había hecho, él se preguntaría por qué había abandonado esa comodidad.

O tal vez no.

—¿Te molesto con la cabeza en tu hombro? —pregunté entre susurros.

—No, de hecho… —Pero se detuvo y no parecía querer continuar.

—¿Qué pasa?

—Nada, no es nada. Bueno… Me gusta que estés así, no sé. Me agrada.

Sonreí al saberlo y mi corazón también lo hizo a su modo. Estando así con él me parecía tan lejano mi mundo y todo lo que había dejado en él que creía que todo eso solo había sido un sueño y que mi mundo era realmente ese en el que me encontraba. Aunque fuera exactamente al revés.

Empecé a sopesar la posibilidad de quedarme allí, si es que no suponía ningún inconveniente para nadie. Sin embargo, suponía que no sería posible.

—Davina… —Oí que me llamaba.

Le miré y tragué saliva. Estábamos tan cerca que mis pulsaciones aumentaron.

—Bobb…

—Nunca me cansaré de oírte decir mi nombre. Creo que a partir de ahora me gustará mucho más llamarme Bobbeley.

Sonreí y bajé la mirada, un poco avergonzada por el efecto que había producido pronunciar su nombre. Pero me alegraba mucho saber que era así.

—Supongo que tendré que dejar de llamarte Nise, ¿no? Ahora que encontré una buena forma de no equivocarme con tu nombre, creo que ya es hora.

—Como quieras, llámame como te resulte mejor. Como si un día quieres llamarme Nise y al otro Bobb.

—Está bien —Reí y pronto me vi acompañada de la suya.

Cuando ambos nos callamos, la cercanía era mucho mayor. Nos miramos a los ojos y todo a nuestro alrededor pareció detenerse para que solo pudiéramos tener constancia el uno del otro. Ni siquiera la presencia cercana de Nico era importante en ese momento.

—Davina, ¿te he dicho alguna vez lo hermosa que eres? —susurró cerca de mis labios, mientras su mirada alternaba entre mi boca y mis ojos.

—No lo sé —Volví a tragar saliva.

Bobb alzó mi barbilla con la clara intención de besarme y mis nervios empezaron a hacerme cosquillas en el vientre. ¿O era lo que sentía cada vez que me miraba de esa forma? ¿Lo que sentía cada vez que me tocaba? Cerré los ojos cuando sentí su aliento sobre mis labios y esperé a que el beso comenzara.

Pero no empezó.

—Chicos… —La voz de Nico me sobresaltó e hizo que abriera los ojos de repente. Bobb y yo nos apartamos bruscamente ante la llamada del paje.

—¿Qué? —respondimos al unísono, con los nervios a flor de piel.

—La pulsera… —empezó a decir él.

Mis ojos se fueron hacia la pulsera, que emitía una luz muy brillante que no había sido capaz de captar hasta ese momento. No hizo falta que Nico continuara hablando.

—¡Vamos! —Y tras decirlo, me levanté del sillón y esperé a que mis acompañantes hicieran lo mismo.

Un monje de la Orden apareció tras una puerta, indicándome que le siguiera.

—¿Ellos pueden venir? —pregunté, para asegurarme y no cometer ningún error.

El monje solo asintió. Los tres entramos por la puerta y le seguimos por un largo pasillo que estaba iluminado con antorchas. Avanzaron a través del pasillo mientras cada uno pensábamos en nuestras cosas. Intenté poner en orden mis ideas y todas las dudas que tenía para que, a la hora de la verdad, la oportunidad no pudiera escaparse de mis manos.

Cuando alcanzamos la gran puerta, el monje se detuvo y abrió las dos piezas de madera, mostrándonos un gran salón que se extendía a lo largo y ancho. Al otro lado, un hombre era conducido por otro monje hacia lo que creí que sería la salida, mientras otros monjes rondaban alrededor del Oráculo. Este se encontraba sobre una especie de sillón en lo alto de un altar al que se podía acceder por medio de escaleras. El monje que nos acompañó a nosotros, entonces, me dirigió la palabra.

—Sube las escaleras y encuéntrate con él en la cima. Lo que tenéis que hablar no es algo que pueda oír cualquiera —Luego giró su cabeza hacia Nise—. En cuanto termine con ella, te espera a ti, así que espera cerca de las escaleras.

Y sin decir ni una palabra más, me acompañó hacia las escaleras. Mientras las subía, las imágenes de lo ocurrido anteriormente me acecharon. Después recordé que, al parecer, Bobb también tenía una cita con el Oráculo y me pregunté qué sería lo que tendría que preguntarle. No se me ocurrió contar las escaleras, pero me bastaba con observar que aún me quedaban bastantes para llegar arriba.

Me detuve a mitad de camino y miré hacia abajo, donde se encontraba Nise sentado. Parecía intercambiar unas palabras con Nico, pero no estaba segura porque desde aquella distancia no lograba distinguir que movieran los labios. Continué ascendiendo sumergida en mis pensamientos, pero con las preguntas que quería hacer bien claras en mi mente.

—Bienvenida al Reino Polar, Davina, viajera entre dimensiones —dijo el Oráculo en cuanto llegué arriba.

—Muchas gracias.

—Tienes un mínimo de una pregunta y un máximo de diez para hacerme. No es necesario que cubras todas las preguntas en esta visita, sino que puedes formular ahora las más importantes y dejar el resto para tu regreso. Sé que no tienes tiempo que perder en tu misión y no quiero que lo malgastes aquí para resolver tus dudas. Aunque sea también algo importante —explicó—. Mi nombre es Andräes.

Durante unos segundos permanecí pensativa. Aquella aclaración me había puesto en un aprieto.

—Bien —dije más para mí misma que para el Oráculo—, tengo una duda que quizá me puedan resolver, pero realmente no he sido capaz aún de formular la pregunta. Espero que no sea una molestia preguntar, pero ¿qué es realmente Bobb?

Miré de reojo hacia la escalera que tenía detrás evitando señalar hacia donde se encontraban Nise y Nico.

—Bobb Gary forma parte de una especie que habita en el Reino de los Tres Reyes. Concretamente, es un Antrass, un ser de la tierra. Su piel verduzca indica que nacieron de ella y que cuando mueran, volverán al sitio del que vinieron. Son capaces de realizar magia de sanación tanto para humanos como para plantas y otros seres de alma pura, pero también pueden aprender ciertos hechizos dependiendo del poder que oculten en su interior. Generalmente, no suelen ser tal y como parecen.

Cuando dejó de hablar estaba tan maravillada que no supe cuál sería mi siguiente pregunta. ¿Bobb un Antrass, un ser de la tierra? Aunque no sabía por qué me extrañaba, todo apuntaba a que, por ejemplo, no sería un ser de aire. Inspiré hondo mientras venía a mi mente la siguiente pregunta.

—¿En qué consiste exactamente mi misión?

Durante unos segundos, Andräes permaneció en silencio.

—Generalmente, salvo los de este reino y el de los Tres Reyes, permanecen aisladas todas las criaturas que habitan el resto de reinos. En este mismo palacio hay una sala aislada con seis puertas. En ella, solo los autorizados podrán entrar y salir por ellas sin sufrir daños permanentes totales o parciales. No todos tienen el permiso conveniente para acceder a cada reino y, aun así, siempre hay alguien que se escapa e intenta saltarse la prohibición.

»Una criatura ha escapado del reino del terror y está sembrando el caos en el resto de los reinos. Tu misión es encontrarla y devolverla a la puerta de la que nunca debió salir. No te preocupes, todas ellas tienen un letrero que identifica a qué reino pertenecen.

—¿Y cómo podré identificar a la criatura? —pregunté preocupada.

—La pulsera que te han dado es ligeramente distinta a las que portan otros que vienen a visitarme —La miré mientras él seguía hablando—. Acaba de avisarte de tu turno, pero también tiene otra función: se pondrá roja cada vez que estés en peligro y cambiará su color a amarillo si la bestia que buscas está cerca de ti. Como ves, es un accesorio que no deberías perder de vista. Tus amigos también recibirán una antes de que os marchéis de esta sala.

Con cada pregunta que respondía, más maravillada estaba. No había conocido nunca a un Oráculo y, para todo lo que había leído, y las pocas veces que había visto a uno en los libros, me había llevado una grata sorpresa. Sus respuestas solían ser un poco más escuetas.

—Creo que eso es todo. Gracias, Andräes.

—Vuelve cuando quieras, la próxima vez no tendrás que esperar para recibir tus respuestas. Y tal vez sepas entonces por qué fuiste elegida para esta misión. Que la fortuna esté siempre de tu parte y no al lado de tus enemigos.

Bajé la cabeza como símbolo de respeto –aunque no sabía cuál sería el adecuado para el Oráculo– y me giré para comenzar el descenso.

—Espera un momento, Davina —Me detuvo Andräes. Cuando de nuevo me encontraba de frente a él, volvió a hablar—. No dudes nunca del amor, si es puro, puede ser más poderoso que cualquier hechizo, herida o incluso que la propia muerte. Tenlo en cuenta.

Y por primera vez desde que lo vi, sonrió. Eso me indicó que ya era hora de pasarle el turno a Bobb y esperar yo abajo con Nico. Por suerte, tendría tiempo para prepararme, lo peor estaba aún por llegar. Saber que me tocaba enfrentarme a un monstruo del que apenas sabía nada me ponía el vello de punta.

Por el camino encontré a Bobb, que me dedicó una sonrisa mientras seguía subiendo las escaleras. ¿Cuáles serían sus preguntas? ¿Y desde cuándo estaría esperando por su turno? Aunque por otro lado, no vi en todo ese tiempo que también tuviera una pulsera.

Al llegar abajo, vi a otro de los monjes despedirse de Nico. Cuando me fijé en sus muñecas, vi que le habían otorgado una pulsera idéntica a la mía. «Qué rápidos son estos monjes», pensé.

—¿Qué tal ha ido, Davina? —Nico parecía interesado en saber mucho más de lo que aparentaba con aquella pregunta.

—Es mejor de lo que pensaba —Sonreí.

El silencio se apoderó de nuestro alrededor, por supuesto, lo que decía el Oráculo no se oía desde nuestra posición.

—Oye y… —Nico pareció dudar— ¿Bobb y tú estuvisteis a punto de besaros?

—¿Cuándo? —Me apresuré a preguntar, como si no supiera a qué se refería.

—Antes, cuando yo os interrumpí. Te prometo que estaba durmiendo, pero el brillo de la pulsera me despertó y entonces os vi tan juntos…

—No nos besamos.

—Pero casi sucede, ¿verdad? —insistió.

—¿Y tú por qué lo quieres saber?

—Porque es obvio que sentís algo. ¿O me lo vas a negar?

—Pareces una maruja, Nico —Reí.

—¿Qué son las marujas?

La mueca que mostró me hizo reír aún más.

—En mi mundo, son señoras que quieren meterse en la vida de los demás, sobre todo en la sentimental.

—Ah… ¡Vaya! Lo siento si te he incomodado… —Parecía avergonzado.

—No te preocupes, solo bromeaba —aclaré.

—Pero… no me has respondido: ¿Sientes algo por Bobb? —insistió de nuevo.

—Prométeme que no le dirás nada a él —Nico asintió—. Creo que me estoy enamorando de él…

—¡Lo sabía! —exclamó, con una alegría que no parecía fingida.

Y pensar que antes intentó algo conmigo… ¡No me podía creer que hubiera reaccionado así! Pero no debía olvidar que Laura aún seguía en su vida.

—¿Qué es lo que sabías, Nicolás?

La voz de Bobb me sobresaltó.

—Has bajado muy rápido, ¿no? —dije yo, mostrando una sonrisa.

Él me dirigió una mirada acompañada de una sonrisa. Yo se la devolví y sentí que mis mejillas empezaban a arder sin motivo. O al menos, sin ser el mejor momento para ello.

—Sí, todo ha sido muy rápido hasta para mí —respondió, y después volvió a fijar su mirada sobre Nico—. ¿Me vas a responder a la pregunta?

—Pues… Solo…

—Él sabía —interrumpí yo, para ayudarle. Aunque lo que dije a continuación era mentira— que el Oráculo era mejor de lo que seguramente yo pensaba. Acertó, sin duda. Debió decírmelo antes de subir para no llevarme la sorpresa.

Bobb frunció el ceño mientras sus ojos volvían a centrarse en mí. Esos ojos que tanto me gustaba mirar… «¡BASTA! —me dije a mí misma— No puedes pensar en eso ahora mismo. ¡Hay prioridades!»

—Si me crees bien y sino también. Ahora debemos irnos, os explicaré por el camino.

Tras hablar, empecé a andar tras ver la señal que me hacía el monje con el que me había tropezado antes de llegar al palacio.

—Mi nombre es Pyro —El monje se presentó de manera seria— y he sido designado para guiaros hacia la sala de las puertas.

—Encantada. Y de nuevo, siento lo de antes… —Coloqué todo mi pelo hacia el lado derecho y giré la cabeza para buscar con la mirada a mis acompañantes.

—No tiene nada que sentir, así que no insista. Los monjes de la Orden no guardamos rencor a ninguna criatura del mundo, por lo que, de verdad, no tiene nada por lo que disculparse. Entiendo que fue una equivocación y que no era consciente de que yo estaba allí.

—Muchas gracias, Pyro.

—Y ahora, si no hay nada más que añadir, os conduciré hasta la sala de las puertas —concluyó el monje.

Avanzamos a través de un nuevo pasillo, un poco más ancho que el que conducía al salón del Oráculo, que contenía varias puertas. No supe que escondería cada una de ellas, pero tampoco me preocupé por averiguarlo. Ya tendría suficiente con elegir correctamente por cuál comenzar a la hora de buscar a esa temible criatura.

Llegamos finalmente a una pequeña puerta que era de mi misma estatura. Pyro se detuvo ante ella y se giró para mirarnos.

—¿Estáis seguros de que queréis hacerlo? —Nos miró intensamente, sobre todo a mí.

—Estoy completamente segura —respondí, devolviéndole la mirada.

—Nosotros también —asintieron mis compañeros.

Nos dimos las manos y las levantamos en señal de apoyo mutuo. Pyro asintió y se giró hacia la puerta para abrirla con una llave que no conseguí ver, pero sí la oí al girarla. Abrió la puerta y volvió de nuevo a girarse para mirarnos por última vez.

—Hasta aquí llegué, no puedo dar ni un paso más, no estoy autorizado a pasar. Que la fortuna esté con vosotros, y no de parte de vuestros enemigos.

Bajó la cabeza y esperó a que entráramos. Cuando los tres lo hicimos, oí que la puerta se cerraba a nuestras espaldas.

—Muy bien —dije yo—, ya estamos aquí. ¿Por dónde empezamos?