28 de febrero de 2016

Club de lectura bloguera: Quinta semana


Llegó... ¡la última semana de esta primera ronda! En esta ocasión, no realizaré sorteo alguno porque solo queda una lectura, por lo que será esta la que nos toque leer. Que sea mi legado, de +Tania Yesivell

¿Qué haremos?

Leeremos y, una vez que lo hayamos hecho, antes de terminar la semana tendremos que publicar nuestra opinión sobre la lectura (eso sí, si tenéis el blog organizado como yo, no hace falta que la publiquéis inmediatamente, sino cuando lo tengáis estipulado). Si hay algún blog exclusivo de reseñas participando, tendrá que hacer la reseña cuando crea conveniente (siempre que sea antes de que termine la semana).

Aunque se trate de una historia un poco más larga de las que estamos acostumbrados en el club, las partes son cortas y fáciles de leer (por lo poco que he visto), así que no creo que haya problemas para leer todo en una semana. De todas formas, si es necesario dejar más tiempo, se dejará sin problemas.

Para comentar en las redes sociales la lectura, podréis usar el hashtag: #QueSeaMiLegado tanto en Twitter como en Google+ (en este último caso podríais nombrar al autor si lo consideráis necesario, o nombrar a cualquier otro usuario con el que queráis comentar el relato) o Facebook (recordad que está el grupo para comentarla entre nosotros. Quien aún no se haya unido, podrá hacerlo en: grupo del club).


Si tenéis dudas, ya sabéis, a comentar sin miedo.
Y ahora... ¡a disfrutar de la lectura!

Reseña romántica: Bla Bla Killer


He tardado más de lo que pensaba en leer el relato que correspondía a la semana pasada, pero aprovechando que en esta tocaba mi relato, he aprovechado para terminarlo y empezar con la reseña. Eso sí, de romántico tiene poco ¿eh?

Os recuerdo que quien quiera apuntarse, podrá hacerlo en la entrada correspondiente al club.



Al principio de este relato, la autora comienza explicando (mediante el narrador, todo sea dicho) quién es Bla Bla Killer. Siendo completamente sincera, hasta que no leí uno de los párrafos no me di cuenta de que se trataba de una mención a las noticias que hubieron en su día sobre la aplicación Bla Bla Car y la repercusión en el sector de los taxistas. Muy acertado el tema, por cierto. 

En cuanto al personaje principal, debo decir que me ha encantado. Y no porque sea malvado y me gusten los que son así, sino porque en ocasiones se ve tan desquiciado y psicópata que me recuerda mucho a las historias criminales que suelo ver en la televisión. Y no me refiero a que me encanten porque sí los criminales, sino que su psique me parece tan interesante, y sus historias también, que no puedo evitarlo. De haberlo querido con todas mis fuerzas, quizá hubiera estudiado lo mismo que actualmente está estudiando mi hermana: Criminología.

Os recomiendo muchísimo leer esta historia porque, hasta el final, os mantendrá en vilo. Y por si fuera poco, las frases y diálogos son dignos de no olvidar.

Opiniones del resto de miembros del club:


¡Espero haberos animado a leer el relato!

Si queréis participar, no os olvidéis de ir al enlace del principio de la entrada, leer de qué va y lo que se hará, y pedir correctamente estar en la lista. Recordad también que, antes de que acabe el día, será publicado el siguiente relato que nos tocará leer. ¡Mucha suerte a todos!

Música romántica #5: Especial 'Bésame mucho'

Soy consciente, últimamente no hago más que especiales, pero como es mi blog y me gusta dedicar ciertas entradas a un tema concreto... El caso es que esta tiene chicha, pues hay diversas versiones de esta canción, y todas las que he escuchado me han encantado.

Es considerado el estándar de oro de la música romántica.

Primera versión de la canción, por Emilio Tuero.

Como ya sabéis, no entraré en temas técnicos ni en quién la compuso ni nada (eso podréis buscarlo vosotros en google), sino en lo que siento al escucharla y lo que me inspira. Reconozco que hacía tiempo que había escuchado varias versiones de la canción (en películas, anuncios, etc. Ya sabéis, lo típico), pero no me empecé a interesar de verdad hasta que, este año, le tocó a Edu Soto en TCMS4 (soy fan del programa, aunque ya me cansa que la ganadora sea predecible) imitar a Luis Mariano. Me encantó, simplemente eso. Por eso me embarqué en la tarea de buscarla por spotify y me encontré con la sorpresa de que había mucha más gente que interpretaba la canción: Il Divo (me encanta esta también *-*), Andrea Bocelli, Luis Miguel, Sara Montiel, Cesaria Evora (la acabo de encontrar en youtube y me gustó mucho cómo la interpretó) y una larga lista de cantantes que se aventuraron a cantarla también.

Cuando la busqué y volví a escucharla, tenía claro que esa canción iría a parar a una lista en específico. La lista dedicada exclusivamente a mi Trilogía Esclavos (si hacéis clic en el nombre, os redirigirá directamente a la ficha técnica de la primera novela). Eso sí, aún no sé si será para el primero de los libros, o para el que protagonizan los protagonistas de Esclavos de la pasión. Tal vez sea una canción que me inspire en toda la trilogía, pero que solo "aparezca" en la última parte. A saber.

Creo que es la primera vez que hablo de estos libros en esta sección, y la verdad es que es uno de esos a los que tengo mucho cariño aunque no lo haya empezado aún. Si creéis que os puede interesar, podéis ver el booktrailer (también aplica al blog), comentar qué os parece, si os interesa, etc. No, no es publicidad jeje.

 ¿Qué os parece esta canción? ¿La conocíais?
Ya sabéis, me gusta leeros en los comentarios <3 
 

Inspirándome con un elemento #7


¡Muy buenas, románticos! Siento mucho no publicar los capítulos de algunos de mis escritos, pero estoy sufriendo una especie de bloqueo que me impide ponerme a escribir ante el ordenador (aunque ciertas entradas del blog sí que pueda prepararlas como es debido). No me enrollaré más, por lo que a continuación os pongo a disposición el elemento de esta semana:

No eres consciente de lo que tienes hasta que lo pierdes, y yo no puedo negar que es una verdad indiscutible que ahora me carcome por dentro.

Como podéis ver, se trata de una frase con la que tendréis que comenzar el relato. Tenía pensado otra cosa, pero finalmente elegí la frase porque a veces, ayuda más de lo que creemos ante la hoja en blanco. ¡Espero que os sirva y que os inspire!


Y ya sabéis, no hace falta apuntarse y cumplir siempre, solo las semanas que podáis.

27 de febrero de 2016

Davina | Capítulo 9

Capítulo 4 | Capítulo 5 | Capítulo 6 | Capítulo 7
Capítulo 8


Gracias a Nico tuvimos los tres nuestras propias tiendas donde dormir. Parecía casi imposible que en el pequeño saco con el que cargaba pudieran entrar tres tiendas de campaña que no eran para nada estrechas ni incómodas. Debía reconocer que aún no me acostumbraba a toda aquella magia, por mucho que hubiera deseado en el pasado poder vivir ese tipo de aventuras.

Cada vez estaba más sorprendida por todo lo que descubría.

Esa noche no pude dormir y no supe si se debía a los constantes ruidos del exterior o a mi conciencia. Tal vez no estaba tranquila por seguir peleada por una tontería con el único que parecía entenderme más que yo misma. Pero si él no era capaz de dejar atrás su orgullo yo tampoco lo haría. No tenía sentido hacerlo si luego no obtenía lo mismo a cambio; no quería hacer el ridículo.

Me incorporé y asomé la cabeza por la entrada de la tienda. Una de ellas tenía luz y, a juzgar por la figura que dibujaban las sombras, se trataba de Nico. La otra permanecía completamente oscura, pero no podía asegurar si estaba dormido o no. ¿Y si, como yo, no podía? Debería dejar de preocuparme. «Seguro que él no lo hace... ¡Por qué seré tan tonta!»

Salí para tomar un poco el aire, incapaz de permanecer un segundo más allí dentro. Empecé a sentirme prisionera en un lugar que debía servirme como descanso y no como prisión. Tras salir, cerré la cremallera y decidí no alejarme demasiado de los alrededores si no quería perderme. No sabía los posibles peligros que podrían acecharme, pero tampoco iba a pensar mucho en ello.

Mis pasos me condujeron hasta un lugar dentro del claro desde el que se podían ver mejor las estrellas. Rodeé mi torso con los brazos, en un abrazo con el que quise envolver todo mi cuerpo, y observé el cielo con detenimiento. En ese instante no supe con exactitud el motivo por el que nos peleamos, pero lo que sí sabía era que no me gustaba verle así.

Un aroma familiar me envolvió, y después noté que unos brazos me tomaban las manos para soltar mi agarre y notar otro abrazo mucho más caluroso. Bajé los ojos hacia los brazos y supe rápidamente de quién se trataba.

—No soporto estar así contigo —susurró en mi oído.

—Pues deja de lado ese estúpido enfado que no te va a llevar a ninguna parte. Yo tampoco soporto no poder hablar con el único con el que me siento completamente a gusto.

Me giré para poder observarle, pero él me abrazó mucho más fuerte, escondiendo su rostro en mi cuello. Le rodeé con mis brazos para devolverle un abrazo igual de intenso.

—Lo siento, Davina. ¿Podrás perdonarme?

—No hay nada que perdonar, Bobb.

Se separó de mí con lentitud, manteniendo sus manos sobre mi cintura, y me miró a los ojos.

—¿Me llamaste Bobb? —preguntó sorprendido.

—Sí, creo que el diminutivo de tu nombre no es tan complicado —Sonreí.

—Me encanta ver cómo sonríes. Te lo había dicho ya ¿no?

—Creo que no —Deseé con todas mis fuerzas que el rubor no apareciera en mis mejillas, aunque en aquella oscuridad sería imposible poder verlas sonrojadas—, pero me alegra saberlo.

Él sonrió por primera vez desde que se enfadó y mi corazón se sobresaltó por un momento.

—Tu sonrisa tampoco está mal —comenté.

Volvió a sonreír, llevando una de sus manos hacia su nuca.

—Creo que deberíamos volver al campamento ¿no? —sugirió— Si Nico se asoma por nuestras tiendas o descubre que no estamos cerca podría preocuparse o enfadarse.

—Sí, deberíamos... El caso es que llegué a sentir un poco de claustrofobia dentro de mi tienda y, como no podía dormir, decidí salir a dar un paseo. Me alegro de haberlo hecho.

Me puse de puntillas y le di un beso en la mejilla. Después, sin dejar que reaccionara, emprendí la marcha hacia donde estaban las tres tiendas.

—♦♦♦♦— 

Cuando desperté, la oscuridad aún reinaba. Ya no había luz en la tienda de Nico, pero tampoco saldría para comprobar cómo estaban los alrededores. Aquellos ruidos extraños que nos rodeaban no sonaban muy bien y, aunque no me atrevía siquiera a asomar la cabeza, intuía que fuera había algo que nos acechaba.

El temor creció en mi interior cuando la cremallera empezó a abrirse sola con lentitud, como si quien la estuviera abriendo no quisiera que yo me enterara. Pero lo estaba haciendo y no tenía nada a mano con lo que poder hacer daño si se trataba de un extraño. Me agazapé en una de las esquinas más alejadas de la tienda y esperé para ver qué sucedía.

De nuevo, me sorprendí al ver de quién se trataba.

—¿Estás bien? —preguntó preocupado Nise, que se encontraba en su forma pequeña.

—S-sí. ¡Pensé que eras...! —exclamé, pero él se apresuró a callarme.

—Hay algo ahí fuera que podría estar esperando el mejor momento para atacar. Creo que no fue muy buena idea acampar aquí, podríamos habernos movido un poco más hacia el oeste... Allí por lo menos no aparecen de la nada animales salvajes en mitad de la noche dispuestos a atacar.

—Bueno, ya. Hicimos lo que pudimos ¿vale? No ha sido culpa de nadie.

Sabía que, de poder hacerlo, echaría la culpa a Nico. Pero yo no lo veía así, de no ser por este peligro no se habría atrevido a mirar cómo estaba...

—Davina, ¿ocurre algo?

Fijé mi mirada en la pequeña estatura de Nise. Me pareció que había menguado mucho más que de costumbre.

—No, tranquilo —respondí, aún con mi mente sumergida en otros asuntos—. Tenía un poco de miedo por lo que pudiera haber fuera, pero supongo que ahora me siento un poco más... protegida.

—Sabes que, ante todo, estoy aquí para protegerte. Nunca me perdonaría que no pudieras volver a tu mundo.

—Lo sé, lo sé —Relajé mis músculos y acerqué mi cuerpo un poco hacia el suyo—. ¿Puedo abrazarte?

Él me miró sorprendido.

—Esa pregunta sobra, Davina.

Y, de nuevo, ese aura que ya me había acostumbrado a ver le rodeó, haciendo que aumentara un poco más su tamaño. De rodillas, se acercó a mí y se sentó a mi lado. Pasó su brazo por mi hombro y me atrajo hacia su cuerpo. Podía sentir cómo mi corazón se desbocaba ante aquel contacto y que mis músculos se tensaban. Pero pronto me relajé y apoyé mi cabeza en su hombro, a pesar de que mi corazón seguía en sus treces de continuar a su propio ritmo. Estaba segura de que, si dejaba que la situación me dominara, terminaría descubriendo que algo extraño pasaba, si es que no lo pensaba ya.

—Gracias por estar aquí conmigo. ¿Crees que ya estaremos a salvo?

—No lo sé. Nicolás me dijo que pasaría a avisarnos cuando todo se calmara. Salió de su tienda para hacer una ronda y me avisó para que estuviera al pendiente de que no te pasara nada.

Levanté la cabeza para mirarle y aquel perfil, en la oscuridad de la tienda, me parecía mucho más atractivo que en la claridad del día. ¿O sería por la cercanía? ¿Por el peligro que, se suponía, había fuera de la tienda?

—Gracias por venir a tranquilizarme. A veces parezco un poco histérica en este tipo de situaciones...

—Es normal, sobre todo siendo la primera vez que estás aquí...

En ese instante me miró y todo pareció dar vueltas a nuestro alrededor.

—Quizá... —Carraspeé tras notar que empezaba a fallarme la voz— Quizá tengas razón.

Nos quedamos en silencio, mirándonos como nunca lo habíamos hecho. Pensé que de un momento a otro nos besaríamos, pero de ser así, el momento se aplazó demasiado.

—¿Interrumpo algo? —preguntó una voz bastante familiar en la entrada de la tienda.

Nise y yo nos separamos de manera brusca y miramos a Nico.

—No, no. Solo estaba ayudándome con mi miedo irracional... —respondí, esbozando una sonrisa nerviosa.

—El peligro ya pasó, solo venía a informar. En cuanto amanezca deberíamos ponernos en marcha de nuevo, aún nos queda un largo camino hasta el Reino Polar.

Se marchó, dejando la entrada al descubierto, y Nise y yo nos quedamos solos de nuevo. Nos miramos y él se despidió de mí con un beso en la mejilla.

—Espero que descanses, Davina.

—Buenas noches —respondí yo.

Por suerte, pude descansar el resto de la noche.

Davina | Capítulo 8



—Sí, sí, espera a que consiga ubicarme... —dijo mientras daba vueltas sobre sí mismo— ¡Ya!

Nise se detuvo dándonos la espalda.

—¿Cómo sabes que...?

Nico me interrumpió colocando su brazo sobre mi hombro. Nise giró la cabeza y, mirándome por el rabillo del ojo, respondió:

—Confía en mí.

Empezó a andar y nosotros le seguimos. Yo solo veía vegetación por todas partes y no entendía cómo él podía saber en qué dirección íbamos.

—Lo siento —dijo Nico a mi lado.

Le miré esbozando una pequeña sonrisa.
 

—¿Por qué?

—No fue muy acertado por mi parte decirte aquello...

Llevé las manos a mi espada y comencé a balancear mi cuerpo sobre mis pies. No me sentía especialmente bien haciéndole creer que me divertía la situación, pero merecía un poco de sufrimiento.

—No debiste hacerlo teniendo novia —afirmé—. Y aunque no la tuvieras, es de muy mal gusto que insinúes ese tipo de cosas a una chica decente que en ningún momento te ha dado a entender nada especial.

Antes de que pudiera añadir algo más, aceleré el paso y me situé al lado de Nise.

—¿Qué te ha dicho? —Su tono de voz volvía a ser algo brusco.

—¿Por qué me hablas así? —contraataqué.

—¿Y tú por qué has vuelto a hablar con ese... paje?

Arrugué la frente al escucharle y detuve mis pasos. Bajé la cabeza conteniendo cierta rabia que empezaba a bullir en mi interior. Conté mentalmente hasta diez para intentar relajarme, pero, al levantar la mirada y ver que también se había detenido para mirarme con una ceja alzada, no pude.

—¿Qué tiene que ver Nico en todo esto? —dije entre dientes.

—¡Mucho! —exclamó Nise, un poco más alterado de lo que yo ya estaba.

—¡Eh! —Nico llamó nuestra atención aparentando esa tranquilidad que ambos habíamos perdido.

—¿Qué? —preguntamos ambos, y nos miramos al ver que habíamos hablado a la vez.

—Si vais a pelearos —En ningún momento cambió el tono de su voz— no me metáis en medio, Yo no tengo la culpa de esa tensión sexual no resuelta que parece haber entre vosotros.

—¿Cómo te atreves a asegurar semejante tontería? —Aquello había sido ya el colmo para mis oídos. Miré a Nise con el ceño fruncido esperando que apoyara mis palabras.

Pero no lo hizo.

Un aura de luz le rodeó y volvió a transformarse en la misma criatura pequeña que llegó a mi mundo para traerme a ese en el que me encontraba. Relajé mis músculos mientras él volvía a emprender la marcha sin decir nada. Me decepcionó que no dijera nada ante el comentario de Nico. Suspiré y seguí caminando sin dirigir la palabra a ninguno de los dos. A mi alrededor todo era silencio, salvo por algunas ramas que crujían y el poco viento que soplaba.

El camino de salida del bosque fue muy largo, tanto, que me dio tiempo a pensar en todo. El enfado se había esfumado y ya solo quedaba una duda que no lograba resolver en mi cabeza: ¿qué sentía Nise por mí? ¿O qué sentía yo por él?

«No puedes pensar en ello ahora, Davina —reprendió mi subconsciente—. ¡Concéntrate en lo que tienes que decirle al Oráculo!»

Llegamos a un amplio claro en el que ya no se veía la maraña de ramas ni arbustos. La hierba verde se extendía hacia el horizonte y solo algunos árboles se distribuían por el terreno.

—Ya estamos fuera del bosque —Fue lo único que dijo Nise.

Inspiré hondo y continué caminando por detrás de ellos. Nico se encontraba al lado de la pequeña figura de nuestro guía, en silencio. Entorné los ojos al observar algo extraño en el horizonte. ¿Sería aquello el reino polar?

—¿Qué es eso de allí? —pregunté, aunque no sabía si obtendría respuesta.

—Es el reino polar —respondió Nico— ¿no, Bobb?

Él solo asintió. La luz del día empezaba a decaer, habíamos estado gran parte del día metidos en el bosque y pronto la oscuridad nos acecharía. Nunca había tenido que enfrentarla al aire libre, por lo que no sabía cómo me sentiría. Intenté no pensar mucho en ello, me conocía lo suficiente como para saber que no debía adelantarme a los acontecimientos.

—¿Qué os parece si buscamos algún lugar cómodo donde pasar la noche? —sugirió Nico.

Rápidamente miré a Nise en busca de una respuesta, pero él solo dijo:

—Como ella decida... Davina es la que manda.

—Entonces busquemos algún buen sitio —Sonreí, mirando a Nico.

Aunque unos segundos después, miré de reojo a Nise, que me observaba con una sonrisa. Sin decir nada más, los tres nos pusimos a buscar algún buen lugar donde poder descansar sin sentirnos amenazados. Quizá la más preocupada por eso último fuera yo.


21 de febrero de 2016

Música romántica #4: Especial 'Strangelove'

Hacía muchísimo tiempo que no actualizaba esta sección y, siendo completamente sincera, la echaba de menos. No sé si volverá para quedarse, pero al menos quería traer esta entrada para coronar este fin de semana casi redondo (para mí). Es curioso, porque he tenido que escuchar alguna de mis listas de spotify (para novelas) en busca de un grupo o canción a la que quisiera dedicarla... Pero me he dado cuenta de que tengo las cosas muy claras. Y es que me he decidido por esta cover que no me canso de escuchar:
Imagen creada por Dasyeeah.


Reconozco que empecé con el "vicio" al escucharla en un booktrailer (de cuyo libro no me acuerdo, por desgracia) y, tras saber que era esta versión, decidí buscarla en spotify y agregarla a una de mis listas. Acabó en la que tengo dedicada a la novela cuyos protagonistas son César y Dana, aunque aún no he podido sacarle todo el partido que quiero porque no me he puesto manos a la obra. Soy un desastre. Sin embargo, es una de esas canciones que me evocan una historia que, aunque no esté escrita todavía, me emociona muchísimo imaginarla. Y eso provoca que tenga muchas más ganas de comenzar y llegar a la parte interesante de la novela. Prometo solemnemente que antes de que termine el mes satisfaré mis deseos de empezar a escribirla.


Ya sabéis, si deseáis comentar sobre esta canción, 
lo que os evoca o cualquier cosa relacionada, estáis invitados.
¡Muchas gracias por leer! Estaría agradecida si compartís en caso de que os guste la entrada.

Inspirándome con un elemento #6


Como ocurrió con el club de lectura, el domingo pasado no publiqué la entrada correspondiente a esta iniciativa, y no sé muy bien por qué. Tampoco entiendo por qué aún no he continuado con mis relatos Andrélie que servían como "experimento" para este reto. No os preocupéis, en cuanto pueda seguro que veis por el blog la segunda parte de Disfruta el momento y más relatos relacionados con esta pareja que tanto me encanta.

Dejando a un lado lo anterior, os presento el reto de esta semana, y se me ha antojado que nos inspiremos en una imagen cualquiera. Como esta, por ejemplo:


Ya sabéis que en el caso de las imágenes, no tiene por qué tratarse de una imagen que aparezca en el relato, sino que lo observéis y lo que os inspire, eso escribiréis. No sé si me explico, pero bueno... ¡Espero que os sirva! Como siempre, ya tengo una idea rondando mi cabeza, a ver si escribo antes la segunda parte con el reto anterior (me motiva mucho esa música) y luego me pongo con la última parte usando esta imagen...

Recordad que no es necesario apuntarse como tal, solo tenéis 
que escribir el relato y dejarme el enlace en esta entrada o por las redes sociales. 
Tampoco es necesario cumplir todas las semanas.

Club de lectura bloguera: Cuarta semana


¡Feliz domingo! Siento mucho no haber sido muy constante con el club de lectura y no haber leído aún el relato de la anterior semana, pero os prometo que en cuando pueda la terminaré y haré la reseña correspondiente. ¡Sin falta! La lectura de esta semana, gracias a Random.org, es:
El número 1 está asignado a Esclavos de la pasión, un relato que escribí en noviembre o diciembre gracias a un sueño que tuve (con leves cambios, claro) y que disfruté mucho al escribir. ¡Espero que os guste!

¿Qué haremos?

Leeremos y, una vez que lo hayamos hecho, antes de terminar la semana tendremos que publicar nuestra opinión sobre la lectura (eso sí, si tenéis el blog organizado como yo, no hace falta que la publiquéis inmediatamente, sino cuando lo tengáis estipulado). Si hay algún blog exclusivo de reseñas participando, tendrá que hacer la reseña cuando cree conveniente (siempre que sea antes de que termine la semana).

Para comentar en las redes sociales la lectura, podréis usar el hashtag: #Esclavosdelapasion (sin tilde, porque no la admiten) tanto en Twitter como en Google+ (en este último caso podríais nombrar al autor si lo consideráis necesario, o nombrar a cualquier otro usuario con el que queráis comentar el relato) o Facebook (recordad que está el grupo para comentarla entre nosotros. Quien aún no se haya unido, podrá hacerlo en: grupo del club).


Si tenéis dudas, ya sabéis, a comentar sin miedo.
Y ahora... ¡a disfrutar de la lectura!

PD: disculpadme, esta semana no ha habido actualización de Cupido,
pero intentaré que la semana que viene vengan los próximos.

20 de febrero de 2016

Davina | Capítulo 7


Cuando entramos en el bosque, Nise ya había menguado. Antes de hacerlo me había explicado que era de suma importancia, pues sus energías podrían verse perjudicadas. Aún no conocía el motivo de sus transformaciones, ni qué misterio escondía aquel mundo paralelo en el que estaba atrapada.

Esperaba que, con la visita al Oráculo, todas mis preguntas obtuvieran respuesta.

¿Sabes? —comentó Nico a mi lado— Yo no creo que ese Oráculo sea de mucha ayuda.

¿Por qué dices eso? —pregunté sin girarme para mirarlo.

Porque nunca creí que existiera alguien con esas características. Los reyes, en especial mi señor Baltasar, creen fervientemente en él. Pero yo creo que no es más que una farsa para atraer a los ilusos. Ni siquiera creo que tenga las respuestas a todas las preguntas. ¡Eso es imposible!

Seguí mirando hacia delante, sin perder de vista a Nise. Estaba muy ocupado marcando el ritmo y observando todo lo que había a su alrededor. Aunque en más de una ocasión me pareció ver que me miraba de reojo.

Pues yo sí que lo creo, fíjate. Y en caso de que sea un farsante, siempre podemos irnos por donde hemos venido y ya ¿no crees? ¿Por qué tanto drama, Nico? —Me detuve para mirarle a los ojos.

Tus ojos son más bonitos de lo que pensaba.

No digas tonterías. Son marrones, de esos normales y corrientes que abundan —Dejé de hablar un momento—. Dime una cosa ¿sabe Laura que siempre tonteas con todas las chicas guapas que conoces?

Eh... ¿Qué? ¿Qué tiene que ver Laura en todo esto? —indagó, confuso.

No soy estúpida, Nico —respondí—. Sé que no soy la primera a la que intentas seducir. Y la primera fue ella, aunque pensé que lo vuestro era realmente amor...

Y lo es. ¿Pero qué esperas que haga cuando paso la mayor parte del tiempo solo?

¿Sabes una cosa? Mejor ni me hables —sentencié con rotundidad.

Avancé hacia Nise con rapidez y me situé a su lado sin decir nada. La actitud de Nico había cambiado mi humor drásticamente. No resultó ser como yo esperaba.

¿Qué pasó, Davina?

Tras acostumbrarme a su estatura cercana a la mía, no reconocí de primeras la voz de Nise. Y cuando lo hice, miré hacia él con una sonrisa. Intenté ocultar lo ocurrido con Nico.

Nada.

No lo creo. Es más, estoy seguro de que Nico ha sido el responsable de lo que te ocurre ¿me equivoco?

Junté mis manos y empecé a frotármelas, desviando la mirada en el proceso. ¿Cómo podía ser capaz de averiguar qué me ocurría si apenas nos conocíamos?

No hace falta que me lo confirmes con palabras, tu actitud lo dice todo —añadió él.

Bajé la cabeza para observar el suelo que pisaban mis pies. Por un momento olvidé todo el asunto de la misión, la visita al Oráculo y todas las preguntas que necesitaban respuesta. Olvidé que estaba en otro mundo, con dos seres completamente distintos que parecían competir por mi afecto y con los que tendría que lidiar durante todo el viaje. Por un momento pensé que todo lo que había leído era una farsa, que nada de lo que conocía era verdad. La actitud de Nicolás me lo había demostrado, sus palabras me habían llenado de un rencor incomprensible para mí.

El héroe se había convertido en un perfecto idiota.

¿Sabes una cosa? —Volvió a hablar Nise— No merece ni siquiera formar parte de tus pensamientos.

Lo sé —respondí—, pero me da mucha rabia. Pensé que no sería así de...

¿Idiota? ¿Estúpido?

¿Sabes que son palabras diferentes para describir lo mismo? —Reí— Pero sí, no pensé que fuera así de idiota.

Me gustas más riendo que cuando estás enfadada —comentó Nise—. ¿Crees que podrás hacerte el favor de no darle importancia a Nico y pensar en lo realmente importante?

De nuevo bajé mi mirada hacia el suelo mientras continuaba caminando. Nise no se encontraba muy lejos de mí y, por supuesto, mis ojos estaban tan cercanos al suelo como a su pequeño cuerpo.

¿Alguna vez me contarás por qué puedes aumentar y menguar de tamaño? —pregunté con la mirada aún clavada en el terreno bajo mis pies.

Es algo que tengo pendiente desde que decidiste acompañarme a este mundo. Cuando llegue el momento te contaré todo lo que quieras saber, no es necesario que atosigues al Oráculo con preguntas que yo mismo podría responder sin problemas.

Aquella respuesta me tranquilizó tanto que esbocé una sonrisa sincera en su dirección.

Cuando levanté la mirada apenas vi algo más que no fueran ramas y hojas ante mí. En ese momento, más que en cualquier otro, me alegré de haber sugerido que me acompañara. Sin él no hubiera sabido salir del bosque, y estaba segura de que Nico tampoco hubiera podido... Hacía un buen rato que no oía pasos tras de mí, o la respiración lejana de quien se encuentra detrás en una expedición. Miré a mi espalda y no vi ni rastro de él.

Espera un momento. ¿Dónde ha ido Nico?

¡Vaya! Al final vamos a tener que preocuparnos por él... —Nise se giró también y echó un vistazo a su alrededor— Parece que lleva un buen rato desaparecido, porque las únicas huellas que soy capaz de distinguir son las nuestras. Es más idiota de lo que pensaba...

Tenemos que encontrarle. ¿Si nos separamos del camino principal crees que seremos capaces de salir del bosque?

Estoy completamente seguro de eso. Conozco este bosque como la palma de mi mano.

Aquella afirmación me tranquilizó, pues de otra forma quizá tendría que haber pensado en la posibilidad de abandonar a Nico a su suerte. No valía la pena arriesgar tres vidas solo por una que había tomado la decisión de cometer un error.

Y pensar que lo había llegado a admirar por ser quien era.

No te separes de mi lado, Davina. No quiero que tú también te pierdas...

Iba a responder cuando vi que, de nuevo, empezó a transformarse.

Creo que así podremos encontrarle mejor, mi otro tamaño no nos sería de gran ayuda —explicó, a pesar de que en ningún momento pensé en preguntarle por qué lo había hecho.

Comenzamos a andar evitando cruzarnos con animales peligrosos o con trampas mortales. En aquel lugar abundaban. La distancia entre los dos era mínima, pero la suficiente como para que no hubiera roces extraños. Aunque por alguna extraña razón deseaba que se realizara algún tipo de contacto entre nosotros. De vez en cuando le miraba de reojo para descubrir que él hacía lo mismo conmigo. El silencio estaba matándome lentamente, y no sabía si era por él, por mí o por lo que me hacía sentir.

Mis torpes pies tropezaron con algo que no logré identificar. Creí que caería de bruces sobre el suelo, pero algo rodeó mi cintura. Nise empujó mi cuerpo hacia él y ambos quedamos frente a frente.

Gra-gracias —balbuceé.

Sus manos se aferraron a mi cintura.

Solo hice lo que tenía que hacer. Hubiera sido una caída muy dolorosa...

Pero yo no podía pensar en eso, sino en esa voz tan seductora que tenía cuando aumentaba de tamaño.

Menos mal que accediste a acompañarme —admití al fin.

No podría haber sido de otra manera, y tampoco me habría perdonado no hacerlo. Yo te traje aquí ¿no?

Y seguía hablando de manera pausada, seductora, como si de un momento a otro ambos nos fundiéramos en un beso de película. Permanecimos callados y, para mi sorpresa, estaba lo suficientemente tranquila como para no temblar en sus brazos. Su mano derecha subió hasta mi mejilla y la acarició con lentitud.

Deberíamos continuar la búsqueda.

Me soltó y emprendió de nuevo la marcha hacia delante. Quedé parada en el sitio y sorprendida por mi propia actitud. El corazón latía a mil por hora. Le seguí cuando mis piernas reaccionaron a las órdenes de mi cerebro, colocándome al lado de él y observando a mi alrededor por si veía a Nico por alguna parte. ¿Dónde se habría metido?

¿Y si nos oyó y ha vuelto al castillo?

No lo creo —respondió Nise—, él jamás desobedecería una orden de Baltasar. Su lealtad hacia él es demasiado grande como para actuar de manera estúpida. Seguramente se despistó y acabó perdido. Recuerda que nosotros tampoco le prestamos demasiada atención durante unos minutos.

Asentí y continué con mi propia búsqueda. De vez en cuando aparecía en mi mente la imagen de lo ocurrido anteriormente en contraposición con la ridícula discusión con Nico. La vergüenza se apoderó de mí; quién me hubiera dicho en París que acabaría actuando de esta forma y ante dos desconocidos. O peor aún, ¿cómo habría reaccionado si, antes de que Nise apareciera, me contaran lo que llegaría a ocurrir si decidía acompañarle?

Tal vez me hubiera negado en rotundo a creerlo.

En la distancia oí el lamento de alguien, por lo que decidí arrastrar conmigo a Nise y observar escondidos tras unos matorrales. Si se trataba de Nico lo ayudaríamos, sino ya decidiríamos qué hacer. Ante todo teníamos que pensar por todos los que estaban involucrados en aquella misión de la que aún no sabía nada.

Nicolás, ¿sabes a qué te enfrentas si nuestros señores se enteran? Baltasar te asignó a ti como acompañante de la chica, no puedes echarlo todo a perder. Él jamás encontrará a alguien parecido a ti.

Nise y yo permanecimos escondidos entre varios arbustos.

Lo sé, Eleazar, pero necesito que me des tu consejo. ¡Yo no pedí esto!

¿Cómo que no? No dejaste de insistir para ser tú quien los acompañara. Baltasar te eligió porque no tuvo más remedio, pero Melchor me eligió a mí por ser el que tiene más experiencia. ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

Ella —Nico parecía muy tenso.

¿Cómo que ella? ¿No te habrás dejado seducir...?

¡No! —respondió rápidamente el paje de Baltasar— He sido yo quien lo ha intentado y me ha dejado las cosas muy claras. Además, sabe de la existencia de Laura...

¿Cómo es posible? Davina es una simple humana... —El tono del que se hacía llamar Eleazar no me gustó en absoluto.

Nico soltó una carcajada muy sonora.

Tú no la conoces. Podrá ser solo una humana, pero de simple no tiene nada.

Sonreí al saber lo que opinaba de mí. En realidad, no esperaba que fuera a defenderme de esa forma después de nuestra pelea.

Tampoco es para que te enfades —Se defendió Eleazar— Estoy aquí porque me has llamado, no porque yo haya decidido venir. Pero será mejor que regrese si no quiero que mi señor me regañe...

Eleazar desapareció y Nico se quedó solo entre los arbustos. Nise y yo nos miramos sin saber qué decir hasta que nos levantamos. El paje nos miró sorprendido.

¿Habéis estado todo el rato escuchando?

Respondimos cada uno por nuestro lado con una afirmación y una negación que confundió más el rostro de Nico.

Lo siento —dije finalmente, no podía negar lo evidente.

¿Por qué lo habéis hecho?

Porque te estábamos buscando y no creímos conveniente meternos en tus asuntos. Además, pensábamos salir si en algún momento corrías peligro, pero ya vimos que no.

Claro que no —Se apresuró a decir—. Avisé a Eleazar para que viniera porque necesitaba consejo...

No hace falta que des explicaciones —recalqué. Miré a Nise—. ¿Volvemos? No podemos perder más tiempo.

Nise asintió y miró a su alrededor, no supe para qué exactamente. Seguí su mirada y solo pude ver maleza y más maleza, aparte de algunos árboles altos distribuidos aleatoriamente. Volví a observar a Nise y, al ver su preocupación, empecé a agobiarme.

¿Qué pasa? Dime que podemos salir de aquí, por favor.

19 de febrero de 2016

Momento fan #1: Orgullo y Prejuicio


¡Cuidado! Esta entrada puede contener spoilers si no has visto la peli o leído el libro.


¡Muy buenas, mis románticos! Soy consciente de que desde el domingo no he publicado ninguna entrada, pero no os preocupéis porque... ¡aquí llegó R. con una muy especial!

Seguramente, no será la primera vez que hayáis escuchado (o leído) algo sobre Orgullo y Prejuicio, pero me da un poco igual. Estoy viendo la película mientras escribo esto y no me extrañaría que alguna incoherencia se colara entre mis palabras. Las fans de esta historia sabréis por qué lo digo.

He sufrido una especie de colapso al ver "cierta escena de la película" que me encanta y... es que no tengo palabras, de verdad. (¿Veis? A esto me refería con las incoherencias...)

La primera vez que vi Orgullo y Prejuicio, fue la miniserie de la BBC en Canal Sur 2 Andalucía (o algo así, no lo recuerdo). Conocí a Colin Firth en el papel del señor Darcy y tanto él como la historia me enamoraron. Tanto la madre como dos de las hermanas menores (las que se mueren por los soldados) me parecieron muy insoportables. ¿A quién no? La señora Bennet no hace otra cosa que intentar ejercer de casamentera, y las hermanas que menciono son las más tontas. También odio un poco a Lady Catherine.

Orgullo y Prejuicio. Serie de la BBC.
Pero, sin duda alguna, me quedo con la versión cinematográfica protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen. Eso sí, reconozco que al principio seguía prefiriendo a mi querido Colin Firth en el papel del galán, pero a medida que he ido viendo esta versión... ¿Qué decir? He acabado completamente enamorada de este Darcy también.

Yo también me quedaría con esa cara, pero además...
no sé si me lavaría la mano en mucho tiempo (? jaja.
Es curioso porque no suelo ver películas antes de leer los libros. Prefiero hacerlo al revés y luego comparar, pero en este caso... hace ya varios años que conseguí hacerme con varios libros de Jane Austen, pero no fue hasta hace dos o tres que pude leerlo. Cuando ya había visto muchas veces la película. ¡Qué raro en mí!

Y ahora, como ya dije antes, veo por enésima vez la película y cuando la termine soy capaz de ponerla de nuevo. Con lo que disfruto viéndola, no me extrañaría jeje.

Escena que más o menos estoy viendo ahora ♥
No me enrollo más porque seguro que aburro con tantos feels y tantas incoherencias... Si también os gusta Orgullo y Prejuicio, estaría muy bien que comentarais para así fangirlear todas juntas. De hecho, he tomado la decisión sobre la marcha de iniciar una de mis secciones antiguas con esta entrada.

¡Espero que os haya gustado tanto como a mí!

Las imágenes de esta entrada están sacadas de Google y ninguna me pertenece.

14 de febrero de 2016

Juego: Lotería de San Valentín


Reconozco que no se me da bien, a veces, darle nombres a las cosas. En esta ocasión, por no llamarlo Lotería de San Valentín, ya veis el nombre que le he puesto. De todas formas, la función es la misma que en la Lotería de Navidad.

¿En qué consiste el juego?

Colocaré una imagen llamada Boleto Ganador por cualquier parte del blog (puede ser una entrada, una página, un gadget o lo que se me ocurra) y tendréis una hora exacta para buscarlo por todo el blog (también podéis comentar en las redes sociales mediante el hashtag #JuegoSanValentinFR o #JuegoSVFR). En cuanto sea anunciado, la imagen permanecerá en su sitio durante una hora. Si en esa hora nadie ha conseguido encontrarla, habrá otra convocatoria ese mismo día (pero tras esa segunda, si nadie ha logrado un premio, la próxima se dejará para el siguiente día).

Para validar el premio, tendréis primero que encontrar la imagen, visitar los juegos románticos y dejar un comentario indicando el juego en el que participáis (Lotería de San Valentín), que habéis encontrado la imagen y el enlace donde lo has visto (especificando dónde).

La persona que encuentre el boleto podrá optar a ganar uno de los premios no sorteados en la Lotería de Navidad, o un pase asegurado a cualquiera de los sorteos que realice (si hay varios ganadores).


Requisitos:

  • Solo un boleto ganador por persona.
  • Tras el sorteo del premio, los ganadores tendrán 48 horas para reclamarlo por correo o las distintas redes sociales (siempre que sea por privado).
  • No se admitirán las trampas. Quien las realice, será sancionado y podrá perder el boleto que haya ganado.

La imagen que tenéis que buscar es la siguiente:

Esta no cuenta :P


¡Mucha suerte a todos los participantes!

Cupido en el Running | Capítulo introductorio




Desde siempre he sabido que tengo una misión: conseguir que dos personas predestinadas se crucen en el mismo camino. Hace mucho tiempo que conozco a mi mejor amiga Lola y lo único que quiero para ella es lo mejor, que sea feliz, pero nunca ha sido capaz de elegir bien. Por eso he decidido tomado al toro por los cuernos. Mi intención es lograr que su camino se cruce con el de la persona adecuada antes de San Valentín.

Ojalá todo salga bien.


···


¿Por qué debería ir contigo al gimnasio? ¿Piensas que debería adelgazar?

¡Por supuesto que no! —exclamó Lola— Es por tu salud, Celeste.

No es que me preocupe demasiado por mi físico, no, pero temo que mi mejor amiga sí lo haga. Y no lo digo porque le preocupe el suyo, sino todo lo contrario: siempre está animándome para que vaya con ella al gimnasio por salud y no sé si pensar que es porque quiere verme en forma, como ella. Y aunque pienso que los gimnasios no están hechos para mí, termino aceptando solo por no tener que oír más la misma cantaleta.

¡Está bien! Acepto acompañarte esta tarde para probar. Solo para probar.

En realidad, el verdadero motivo por el que había aceptado era por echar un ojo a los compañeros de gimnasio de Lola. ¿Y si encontraba a alguien perfecto para ella? No estaba muy obsesionada con su físico, aunque tampoco dudaba de la existencia de algún hombre al que le ocurriera lo mismo. No todos eran unos musculitos de toma pan y moja, y eso lo había podido ver a la salida de algunos gimnasios durante semanas e incluso meses.

Lola me abrazó por sorpresa, contenta por haber aceptado su invitación al fin.

No es fácil, pero lo haré por ti. Si duro más de una semana, podrás pedir que construyan un monumento en mi honor —comenté cuando nos separamos.

No es para tanto, Celeste. Ya verás como te adaptas pronto y acabas deseando ir todos los días —Sonrió.

Le devolví el gesto sin estar completamente segura de que eso fuera a suceder.


···


Esa misma tarde, y tras haberme peleado con mis leggins, fui al encuentro de mi amiga a la plaza que había frente al gimnasio. Ni pensé en la posibilidad de correr ¿para qué? Ya lo haría durante mis horas en aquel infierno, por lo que si se desesperaba esperándome, que no me culpara.

¡Al fin llegas! —Alzó las manos.

No exageres, no he tardado tanto —repliqué.

Anda, vamos.

Rodeó mis hombros con su brazo izquierdo y me condujo hacia la entrada del gimnasio. Cuando entré, entreabrí los labios con cierta sorpresa. Quizá esperaba un gimnasio de otra forma, y no tan grande, con tantas máquinas y personas haciendo los ejercicios. Lo que sin duda no me sorprendió fue la cantidad de hombres musculosos que había. Podría parecer algo cliché y repetitivo, pero ¡es tan real! Y quien diga que en los gimnasios no los hay, miente descaradamente.

¿Vienes conmigo a la zona de cardio?

Miré a Lola.

Sí, claro.

La seguí, observando todo a mi alrededor, sin saber exactamente a dónde me llevaba. Hasta que, más cerca que lejos, vi varias cintas para correr dispuestas de forma que, en caso de necesitarlo, dos personas pudieran hablar. ¡Menuda suerte la mía!

Dichosos los ojos, Bernardo —Intuí que Lola hablaba con alguien a quien hacía tiempo que no veía.

Sí, he tenido mucho trabajo últimamente —El tono de su voz estremecería a cualquiera... Menos a mí.

Te presento a mi amiga Celeste. Celeste... —Me tocó el hombro y giré la cabeza para mirar a mi amiga— él es Bernardo, lo conozco desde que llegué al gimnasio. Llegamos el mismo día y estábamos tan perdidos que acabamos entablando una relación de amistad.

Mostré la mejor de mis sonrisas y alargué mi mano derecha hacia él. De primeras me pareció bastante atractivo, pero no era lo primordial en mi búsqueda del alma gemela de Lola. Por eso me dediqué a observar a todos los hombres que había a mi alrededor, incluido él.

Solo esperaba que no se lo tomara como algo más...