30 de noviembre de 2015

¡Llega la Hora Feliz a FR!


¡Muy buenas, románticos!

Hoy vengo con una noticia relacionada con el blog, y es que he decidido crear una sección maravillosa que sé que os encantará. Seguramente os preguntéis ¿Ross se ha vuelto loca? O incluso os riáis porque no entendéis nada, o porque sí que lo hacéis. No os haré esperar más...

¿En qué consiste la Hora Feliz?

Se acerca la Navidad, una época feliz (o en la que deberíamos serlo) en la que pensamos en los demás y nos olvidamos un poco de nosotros mismos. Hasta ahí bien ¿verdad? Lo que se me ha ocurrido a mí es ofreceros un regalo a vosotros como lectores fieles del blog. 

Todas las semanas compartiré con vosotros un relato navideño que podrá ser publicado el mismo día que cualquiera de las historias, o en uno diferente. Además, podrán tener (o no) relación con Adiós a mi antiguo yo o Davina (incluso con Aeferdana, que lo publico en mi otro blog: Leyendas y mitos de Soradia), que son las obras que publico actualmente. En este caso, serían historias paralelas que procuraré que no os destrocen mucho la trama si no habéis leído nada de lo que llevo publicadas de ellas.

Pero ¿qué tiene esto que ver con la Hora Feliz? Muy sencillo. Durante una hora podréis encontraros varias sorpresas, entre ellas, capítulos especiales, relatos navideños, entradas en las que podréis conocer mejor a los personajes y cualquier otra cosa que se me ocurra. También pueden haber sorpresas repartidas por el blog en vista de un sorteo que realizaré a la vuelta de Navidad... No sé, ¡ya iréis viendo conforme pasen los días! 

Todo será anunciado, así que no os perderéis nada.



¿Qué os parece esta idea? ¿Os gusta? ¿Tenéis algo que decir?
¡Que no os dé vergüenza! 
Me gusta mucho leeros, pero eso ya lo sabéis ¿no?


29 de noviembre de 2015

Música romántica #3: Especial 'Crazy in love'

¡Hola, románticos! ¿Cómo os ha ido la semana? ¡Espero que bien! Como cada domingo (ya se ha hecho una tradición ¿no?) os traigo una entrada de música romántica que a mí me ayuda a ponerme en situación con lo que escribo. Pero en este caso no os traigo dos, sino que voy a hacer un especial referido a Beyoncé. ¡Porque ella lo vale! O mejor dicho, sus canciones.

Imagen sacada de Tunescity.
En concreto quisiera hablaros de una de mis canciones favoritas de siempre. Crazy in love. Yo la conocí hace ya muchos años, cuando no se relacionaba con Cincuenta Sombras de Grey ni con Christian Grey, ni nada parecido. La conocí en su versión pop/hip-hop, en la que intervenía Jay-Z. Me encantaba el ritmo, la música, la voz de Beyoncé, el ritmo y todo. Todo, todito, todo. No podría explicar con palabras por qué, pero es así.

Cuando me enteré de que para Cincuenta Sombras, ella misma iba a versionar la canción (y tras oír la base en el trailer de la película), podría decirse que morí de amor. Me gustan las canciones lentas, que evocan un sentimiento y que pueden dejarme cardíaca perdida. Algo que admiro mucho es la capacidad de crear canciones sutiles, pero que provoquen algo en quienes la escuchen.

Pero falta lo mejor ¿verdad? Chan, chan, chan... ¡La relación con mis escritos!

Reconozco que hasta que apareció la versión oficial, tuve que conformarme con la cover de Sofia Karlberg (que también me encanta, que conste). Para quien no me conozca, siempre que quiero transmitir algo escribo con música acorde a la escena que tengo en mi mente. Por eso, a la hora de enfrentarme a la primera escena erótica de Ritual, lo tenía claro: Crazy in love tenía que ser la canción. Siendo completamente sincera, las escenas de ese tipo me cuesta mucho escribirlas. Soy tan perfeccionista y tengo tan claro lo que quiero mostrar que intento hacer lo posible para que no se vea ni demasiado forzado ni vulgar, por supuesto. Odio el erotismo vulgar que se acerca al porno. ¿Desde cuándo se ha pasado de lo sutil a lo vulgar? (En fin, en otro momento quizá dedica una entrada a este tema)

Quise mostrar cómo se sentía Olivia, cómo veía ella las cosas teniendo en cuenta todas las circunstancias. Que como lectores pudierais dar rienda suelta a vuestros pensamientos y sacarais vuestras propias conclusiones. Al ser en primera persona es muy complicado saber lo que el otro piensa o siente, y esa era en parte la dificultad que yo tenía. Estar en dos mentes diferentes, pero narrar lo que sucedía desde una sola. Y aunque no quedé plenamente satisfecha con la escena escrita en el borrador, sí que me convenció mucho más la que será, espero, la versión final.

Hay muchas otras canciones que han inspirado otras muchas escenas de este estilo, pero como este especial era sobre esta canción, la cosa termina aquí. Espero que os haya gustado y que podáis aportar algo a esta entrada, por pequeña que sea. 

¿Os gusta la canción? ¿Cuál de las dos versiones preferís?
Si leíste el borrador de Ritual ¿piensas lo mismo que yo o mejor 
me tirarías por un puente tras lo dicho?

Iniciativa: Inspirándome con un elemento


¡Muy buenas, románticos! En esta ocasión os traigo una iniciativa que en sí es un reto. Este jueves se me ocurrió la idea y, como la gracia está en las comparaciones, preferí buscar a gente que estuviera dispuesta a hacerlo. Por el momento estoy muy contenta porque hay cuatro personas que quieren hacerlo, pero me gustaría que hubieran más interesados. ¡Y por eso el motivo de esta entrada!

Lo que se me ha ocurrido es hacer varias rondas en las que todo aquel que participe tendrá que escribir un relato (de la extensión que sea. Este relato será publicado en los blogs de los autores) en un plazo de una semana con un elemento en común entre todos. Este elemento puede ser una palabra (que tendrá que aparecer en el texto), una imagen, una canción, un vídeo... ¡lo que sea! En el caso de las imágenes, canciones o vídeos deberán estar presentes en la entrada, ya sea como enlace o mostrándolos tal cual.

No hace falta apuntarse, pero si participáis, estaría bien que dejarais en esta entrada un comentario con vuestra participación y el enlace directo hacia el relato. Todos los domingos será publicada una entrada con el nuevo reto semanal (por lo que se deduce que los retos duran solo una semana), pero por el momento, os dejo la siguiente imagen:


¿Qué os inspira?


Este es nuestro reto de la semana. ¿Os animáis a participar? Hagamos de esta iniciativa una cadena en la que podamos ver entre todos nuestras diferencias creativas. ¿No os parece maravilloso? Si os gusta la idea, no os olvidéis de difundirla para que llegue a más gente. Aunque no penséis en participar.

Por cierto, los que queráis participar podéis llevaros la siguiente imagen enlazada a esta entrada:



Podéis comentar vuestra experiencia en twitter con el hashtag #IniciativaICUE.



28 de noviembre de 2015

Davina | Capítulo 4



Cuando llegamos a la pequeña ciudad que había tras el castillo, Nise me condujo por una calle grande que parecía ser la principal. Todos los edificios a nuestro alrededor eran de una sola planta, algunos más altos que otros, pero del mismo color blanquecino.

Nos detuvimos al llegar a uno de esos edificios. La puerta era demasiado grande para alguien como él, pero tampoco me esperaba qué podía encontrar en el interior.

¿Por qué la puerta es mucho más alta que tú? —pregunté— ¿Es esta tu casa?

Sí, pero no todos en mi familia son tan pequeños como yo. De hecho, podemos cambiar de tamaño a placer —Y dicho esto, cerró los ojos y un halo de luz apareció a su alrededor. Perpleja, vi cómo su cuerpo aumentaba de tamaño hasta llegar a medir lo mismo que yo. Entonces, abrió los ojos y añadió—. ¿Sorprendida?

Su voz cambió, pasando de ser chillona a grave. Me estremecí por completo al escuchar esa nueva voz en él.

Bastante. ¿Por qué no me lo has dicho antes? ¿Por qué no apareciste con esta forma en mi jardín?

Cuando viajamos entre mundos debemos hacerlo en nuestra forma primitiva, pues de hacer lo contrario podríamos sufrir daños irreversibles para nosotros. Además, es más fácil ocultarnos si estamos así y no con esta forma. No somos humanos, ni siquiera parecidos a vosotros, por eso no podemos correr el riesgo de que cualquiera en tu mundo nos descubra.

Tenía sentido.

¿Y los pajes de los reyes?

No suelen vivir en el castillo —respondió Nise—, a no ser que así lo deseen. Cada uno tiene su propia casa en los terrenos cercanos al castillo. Ninguno de ellos vive en el pueblo.

Suspiré al pensar que tal vez perdiera la oportunidad de conocer a Nico. Aunque sabía que no tenía ninguna posibilidad, con solo verle me sentiría más que satisfecha. «¿Y si resulta ser como lo imaginaba?»

¿Vienes, Davina?

Sacudí la cabeza y observé a Nise, con un tamaño menor en ese momento, entrar por la puerta de la que pensaba que era su casa. Le seguí y entré, sintiéndome un poco cohibida. Todo a mi alrededor era sencillez, pero no pobreza. Las sillas de madera acompañaban a una mesa del mismo material. Había cuadros por todas las paredes en los que aparecían Nise y otros seres como él. Solo había tres ventanas en toda la habitación, y una estantería repleta de libros y pequeñas estatuillas. Tras unos segundos, o minutos –no lo sabía con seguridad– en silencio, descubrí que todo a mi alrededor permanecía de la misma forma. Me sorprendí al girarme y ver que todos me observaban.

Familia, ella es Davina. Nos salvará de...

Nise, aún no tomé una decisión —repliqué, mirándolo a él directamente.

¿Nise? —preguntó una voz femenina que parecía de niña pequeña.

Mi mirada se clavó en ella antes de responder.

Oh, es cierto... Es como le llamé después de un pequeño percance que tuvimos... Él me ha permitido llamarle así.

¡Entonces que así sea! ¿Te gusta ese nombre, hijo? —preguntó una voz que parecía una anciana. Aunque no podía estar completamente segura con todos esos cuerpos de tamaño parecido.

Todos sonrieron y yo les devolví el gesto con amabilidad. Todos parecían amables en aquella casa, aunque aún no sabía sus nombres. Y si eran tan complicados como el de Nise, tal vez no tuviera tanta imaginación como para inventarme otros siete.

¿Me presentas a tu familia? —pregunté directamente a Nise.

¡Claro, Davina! —Carraspeó un poco antes de empezar con las presentaciones. Miró hacia su izquierda y supuse que empezaría por el primero de todos, el que parecía más bajo— Aquel de allí es mi primo Boggo, acompañado de mi hermana pequeña Fidra. La sigue mi abuela Ri, mi madre Wind y mi tía Petra. Nosotros somos los que quedamos del clan Gary.

Intenté quedarme con los nombres y asociarlos a cada uno de sus rostros, pero todos me parecieron iguales. Salvo Nise, al que tenía más que memorizado. Su piel de ese ligero tono verdusco, su pelo oscuro y sus ojos verdes. Observé por unos minutos a los demás y me percaté de que, en realidad, todos se parecían a él. Eran familia ¿no?


—♦♦♦♦—


A la mañana siguiente desperté en una habitación que me costó reconocer. Me picaba todo el cuerpo por la manta de hojas, pero había dormido bastante bien. Me incorporé sobre la cama y observé lo que había a mi alrededor. Una estantería de dos pisos colgada de la pared, un armario de madera y un arcón que, supuse, estaría lleno de ropa. También había fotos distribuidas por toda la habitación. Me levanté para acercarme a una en particular.

Somos mi padre y yo —explicó Nise a mi espalda—. Murió antes de que naciera Fidra...

Su voz quebrada partió mi alma en dos. Giré ciento ochenta grados para mirarle y no me sorprendió ver que estaba a mi altura. Lo que sí me sorprendió fue su forma de avanzar hacia mí. Clavó su mirada en la mía y yo le devolví el gesto para percatarme de que había lágrimas en sus ojos.

De manera instintiva abrí los brazos y lo recibí en un abrazo mucho más cariñoso de lo que imaginé.

26 de noviembre de 2015

Te amo todavía


Te amo todavía, la frase perfecta
para una reconciliación inexistente
en la que ninguno de los dos
quiere formar parte.

El perdón no es una opción
si no se hace con el corazón.
El cariño se ha esfumado
y ha terminado en el fondo del barranco.

Te amo todavía, ojalá fuera así,
pero las sombras del ayer son
demasiado crueles,
persistentes y maliciosas.

Los recuerdos siguen ahí,
ojalá se hubieran marchado.
No hay cabida para la razón
ni para el acto de buen corazón.

Te amo todavía, pero no lo quiero admitir,
porque si lo hago, sería como vacilar,
perder la cordura de nuevo y volver a caer,
sentirme de nuevo plena, y empezar otra vez.

Ojalá la memoria, para algunas cosas,
tuviera fecha de caducidad,
así seríamos todos más felices
y caeríamos menos en las mismas trampas.

Pero entonces, no habría lugar,
para los te amo todavía, ni para los perdones sinceros.
No habría lugar para las oportunidades
ni los sentimientos añejos.


Te amo todavía, pero ya ¿qué más da?



Volveré a dejarte - Prefacio



Contemplar el amanecer no había sido tan hermoso como en aquella ocasión. María se encontraba sentada sobre una mecedora sumergida en sus pensamientos más profundos. Desde que Dan y ella lo habían dejado, su mente no había parado de trabajar para encontrar el motivo que los separó. Se sentía estúpida por no saberlo.

Durante mucho tiempo había deseado volver a verle. Sentir su aliento sobre sus labios y esas ganas perdidas de querer besarle durante mucho tiempo. Sin embargo, ya nada sería igual entre ellos. Ya no habría más miradas, ni más caricias furtivas como antaño las hubiera. Ni siquiera aquellas miradas cómplices que delataban sus sentimientos. María pensaba que, si volvían a verse, todo cambiaría. Sus sentimientos se verían sumergidos en el cajón más remoto de su mente, mientras que los recuerdos permanecerían a la espera de ser archivados para siempre. Ojalá las cosas hubieran sido de otra manera, pero ya no había vuelta atrás. ¡Y ni siquiera sabía el motivo que los había llevado a esa situación!


Ya no eran unos niños, pero ella se sentía como una idiota adolescente que no dejaba de meter la pata una y otra vez. «¿Y si todo ha terminado así por cómo soy?» pensó ella, llevando sus manos hacia la boca con asombro. Entonces recordó una escena en particular de su vida, esa en la que Dan la arropaba en sus brazos y la tranquilizaba tras uno de sus ataques. Sonrió sabiendo que ese en concreto sería uno de los recuerdos que más estaría presente en su memoria. Él le había dado tanto amor que en momentos como ese no podía evitar sentirse vacía. Ya no le importaba tanto el amanecer como volver a tener delante a Dan. Su Dan.

25 de noviembre de 2015

Presentación de "Volveré a dejarte"


¿Cómo puedo empezar con esta novela? Es muy difícil hablar sobre Volveré a dejarte sin evocar sentimientos antiguos, sin pensar en momentos dolorosos que me inspiraron para escribir la historia de María y Daniel. Desde ese entonces hasta ahora ha cambiado mi concepción sobre ella porque, de no ser así, hubiera acabado odiándola (sin tener la culpa de nada) y relegándola al olvido. Y no. No podía ser así porque merece ser leída, sentida y comprendida.

Para quien no me conozca, cuando atravieso una mala racha, estoy enferma o triste no escribo como normalmente lo haría. Todo me sale mucho más poético. Por eso, ahora que estoy mejor, me ha costado muchísimo retomarla. De no ser por Adele, supongo que no habría llegado a mí la inspiración que necesitaba. Hay historias que no pueden ser contadas con buen humor, sino desde la tristeza, desde la parte oscura de todo poeta que se precie.

Cuando una relación se rompe, generalmente suele haber una explicación, un motivo por el que se ha llegado a tomar esa decisión. Sin embargo, en el caso de esta pareja todo ocurre tan deprisa, de forma tan inesperada, que María desconoce por qué han llegado a esa situación. Y no parará hasta descubrir cuál fue el motivo por el que Daniel decidió tirar a la basura tantos años de relación.

Es complicado escribir esta entrada sin que las lágrimas no amenacen con resbalar por mis mejillas. Es difícil no sentir, cuando hay tantos sentimientos y emociones que han quedado resguardadas en cada una de las palabras. Y aunque haya tenido que tomar un significado diferente para mí, el sentimiento de los protagonistas y el rumbo de la historia sigue siendo el mismo.

Sinceramente, espero que te guste y que disfrutes con la lectura de Volveré a dejarte.


Relatos para descargar #1: Beso de chocolate


¡Muy buenas! Hoy es uno de esos días clave del año. Pero no por la celebración de algún evento bonito, sino por su significado. Como bien he dicho en mi perfil de Google+, hoy es el día internacional contra la violencia de género y he decidido compartir contigo de manera gratuita mi relato Beso de chocolate. Empecé a escribirlo en mayo de este mismo año y la verdad es que me emocionó mucho contar la historia de Diana, una chica como yo, o como cualquiera de las chicas que pueden estar leyéndome en este momento. Una chica como cualquier otra de no ser por la historia que le ha tocado vivir. Porque las cosas no son tan fáciles como parecen... ¡Y no digo más! Me gustaría que pudieras darle una oportunidad. ¡Es gratis y no te llevará mucho tiempo! Ya si te animas a dejarme un comentario en esta entrada con tus impresiones, mejor que mejor (¿para qué te voy a mentir?). Pero como siempre, no obligo a nadie a comentar, así que tú decides.

¿Te animas a leer Beso de chocolate y a compartir esta entrada?
Para acceder a la página de descarga solo tienes que hacer clic en la primera mención al título.

24 de noviembre de 2015

Adiós a mi antiguo yo | Capítulo 3



Imagen sacada de Google y usada sin fines de lucro.

Nuevos rumores y una fiesta que organizar

Una semana después del comienzo de su terapia de cambio, Delia empieza a sentir que sus pasos van hacia delante. No deja de sonreír ante cualquier buen comentario y, aunque eso siempre lo hace mientras trabaja, empieza a sentirlo de verdad. Ya no tiene que fingir tanto para que nadie descubra su tapadera. Al menos, de momento. Su relación con Valerio también parece haber mejorado. Vuelven a reírse juntos y a gastarse bromas mutuamente al salir del trabajo. Delia no puede estar más feliz.

Hasta que ve un tweet de Tamara en el que lanza una indirecta que la morena capta al vuelo. Hay novedades sobre la pareja tabú. Carnaza sobre Pablo y Raquel. Y aunque intenta no interesarse por el tema, cuando lee los demás mensajes de Twitter empieza a preocuparse seriamente. Y la curiosidad no es capaz de alejarse de ella. Sin embargo, decide no decir nada sobre el tema hasta que Tamara deje caer algo, aunque sabe que no lo hará si eso perjudica sus avances. Delia tampoco pretende arriesgarse a que sus fuerzas la abandonen por cualquier tontería. No está dispuesta después de todo lo que ha logrado.

Tras volver a centrarse, fija la mirada en la pantalla de su ordenador portátil y busca entre sus contactos el email de una empresa de bailarines que va a contratar para la fiesta. Quiere confirmar la fecha y la hora de la cita para comprobar que es la agencia que busca. Cuando encuentra la dirección de correo, envía la confirmación y, mientras espera la respuesta, vuelve a imaginar qué hubiera pasado de no haber estropeado la cita con Valerio.

Había demostrado ser una adolescente que huye cuando le declaran su amor, que no estaba preparada aún para tener una relación seria con alguien más. Por mucho que deseara estar en la vida de Valerio como algo más que una amiga. Aunque muchas veces lo hubiera deseado sin más.
Y aún seguía haciéndolo.


···


La cita había sido concretada para el lunes a primera hora de la mañana. Y allí está, esperando sentada en el recibidor del local. Varias personas a su alrededor, vestidas con ropa apta para el baile, le indican que aún no han empezado las clases. Ha llegado muy puntual. Tal vez demasiado.

Un chico con el pelo negro azabache y los ojos azules aparece ante Delia, dejándola boquiabierta. Su belleza latina, su forma de andar y esa ropa tan ajustada no dejan lugar a dudas de que es bailarín. O al menos, lo ha sido.

―Muy buenas, señorita. Amaya me dijo que usted vendría. Delia ¿verdad? Delia Novoa ―Tras ver que la aludida asiente, continúa presentándose―. Yo soy León.

La morena pensó que el nombre tendría que venirle que ni pintado. No sabe si es latino o solo se lo ha imaginado por su acento, pero imagina que debe ser fiero en la cama. Un amante muy apasionado.

Minutos después, camina detrás de él admirando la belleza que le ofrece su espalda. Por un momento se ha olvidado de todo, aunque Valerio sigue en su cabeza. Es difícil que se marche cuando ya no tiene dudas sobre los sentimientos de su compañero por ella.

Pero Delia decide volver a centrarse en el buen culo de León. En sus fornidos hombros y en esa espalda que le gustaría arañar mientras... Tiene que detener sus pensamientos al darse cuenta de que entre sus piernas se está cociendo algo delicado.

Está a punto de tratar asuntos de negocios con la dueña del grupo de baile, y ella no hace más que pensar en quien no debe. Aunque nadie le ha dicho que no deba pensar en un bailarín que está de toma pan y moja.

Unos toques sobre una puerta detienen los pensamientos lujuriosos de Delia. Al frente, aún permanece la espalda del bailarín, pero tras ella se encuentra la puerta que la separa de Amaya. Es anunciada y, cuando el bailarín le dice que pase, siente decepción al saber que no podrá seguir disfrutando de ese cuerpo.

―Siento haberla citado tan temprano, pero en unos minutos empiezan los ensayos. He tenido que pedirle a León que me sustituya mientras hablo con usted.

Delia odia los formalismos exagerados, sobre todo cuando ella no tiene más de veintisiete años. La hacen parecer mucho más mayor, aunque eso no signifique que la hagan parecer más madura.
A pesar de eso, no dice nada al respecto.

―Como bien sabe ―A formalismos no le gana nadie y, cuando se trata de trabajo, lo hace bastante bien―, estoy preparando una fiesta para la empresa en la que trabajo y necesito unos bailarines que cumplan con la idea que tengo para el entretenimiento. Al evento asistirán personas importantes de la empresa, así como gente de la prensa y empresarios notables de España, y de Europa. Tengo previsto que la fiesta sea dentro de unas semanas, concretamente el veintinueve de mayo. ¿Es posible que puedan asistir al evento?

Durante unos minutos, la directora del grupo de baile parece pensarlo. Abre su agenda y pasa las páginas con prisa, aunque su expresión no dice mucho. Detiene el movimiento cuando llega a una hoja en la que Delia distingue el número veintinueve en una de las páginas. Por suerte para ella, no ve nada apuntado para ese día.

―Claro. Espere que ahora mismo lo anoto para que no se me olvide que ya quedé en esto con su empresa. ¿Podría enviarme un correo con lo que quiere exactamente para esa fiesta?

―Por supuesto ―afirma la morena, con una sonrisa inmediata en sus labios.

Ambas se levantan de sus sillas y estrechan sus manos en señal de acuerdo. Poco después, Delia sale del despacho de Amaya con satisfacción.

Le encanta su trabajo.


···


Cuando Delia llega a su casa no tiene tiempo de relajarse, pues en poco tiempo llaman a la puerta. Es Tamara, que ha vuelto a aparecer en su apartamento por la terapia que se comprometieron a seguir. Por el momento, ninguna de las dos ha desistido a pesar de lo complicado que está siendo para ambas.

―Para relajarnos a medida que van avanzando los minutos, puedes comenzar contándome qué has hecho hoy ―propone Tamara.

―Esta mañana fui a un local donde ensaya el grupo de baile que tenía pensado contratar para la fiesta de Náveda. Mientras esperaba, conocí a un chico guapísimo que al parecer es bailarían de esa misma compañía y, para qué voy a negarlo, está buenísimo. Llegué a esa conclusión mientras me acompañaba hasta el despacho de la directora, Amaya. Es un encanto esa mujer…

En ningún momento piensa hablarle sobre los tweets que vio el sábado anterior. Tamara le pregunta sobre el chico, si conoce su nombre y si ha conseguido quedar en algo con él, pero Delia niega con la cabeza.

―No lo conozco lo suficiente como para pedirle una cita.

―Es que no se trata de pedirle una cita, sino de pedirle que salga algún día contigo, o que te enseñe a bailar. Ya sabemos que Valerio te vuelve loca y, por supuesto, que él siente lo mismo por ti. ¿Por qué no le sorprendes aprendiendo algunos pasos de baile exóticos? ―Tamara ya no habla como psicóloga, sino como amiga.

En ningún momento ha insinuado que se interese por León, pero Delia no puede negarse a sí misma que lo está. Y mucho.

―¿Y si resulta que es gay? ―pregunta entonces su mejor amiga.

Ambas estallan en carcajadas, aunque Delia sabe perfectamente que el bailarín no lo es. O al menos, no lo aparenta.

―Tengo que contarte una cosa.

El rostro de Tamara se torna serio cuando saca a relucir el tema que tanto ha estado evitando Delia. Pablo y Raquel. Raquel y Pablo.

―Ya sé por dónde van los tiros y, sinceramente, no sé si quiero oírlo.

―Pues vas a hacerlo, a ver si así te olvidas de él y de esa marranada que te hizo.

Pero antes de continuar, vacila. Está buscando las mejores palabras para no dañar a su mejor amiga con lo que tiene que contar.

―Ni yo misma puedo creerlo, es más, me repugna imaginarlos juntos porque… bueno, por eso que te hicieron. No tienen perdón, de verdad que no.

―Tamara, al grano.

La aludida respira hondo antes de adentrarse en las terribles aguas pantanosas.

―Es increíble que después de todos los años de amistad y de tu afán por protegerla de los demás hayan significado menos que nada para Raquel. Me he enterado por medio de mis contactos que está lanzando rumores sobre ti que no son ciertos. ¡La muy hija de puta! Y que me perdone la madre porque dudo mucho que tenga la culpa de que su hija sea una arpía.

Delia se incorpora sobre su sofá para mirar atentamente a su amiga. No puede creer lo que está oyendo.

―¡No me jodas!

―Siento tener que decir que sí. Pero él no se queda atrás ¿eh? Me estuvo contando pestes sobre ti, diciéndome que eras una pésima amante y que tuvo que cascársela varias veces él mismo porque tú no querías hacerlo. ¿Será cabrón?

Y eso ya sí que no lo puede creer. ¿Pablo hablando así sobre ella cuando antes la adoraba? ¿Qué ha cambiado, que ahora tiene a otra a quien poder follarse con tranquilidad? Está perpleja y no lo puede ocultar.

―Es un gilipollas, eso es lo que es. Necesito un trago.

E, ignorando las negativas de Tamara, se levanta y va hacia la cocina en busca de cualquier bebida que le queme la garganta. Suspira cuando encuentra un poco de ginebra que apenas ha probado. Porque no suele beber, pero ahora lo necesita.

―Delia, no lo hagas. No te rebajes por ese idiota que tan poco lo merece ―dice Tamara a su espalda.

―No es por él que necesito el trago ―afirmó sirviéndose un vaso de chupito.

Y sin que su amiga pudiera impedírselo, lo bebió del tirón y sin filtros. Aún le afectaban ese tipo de cotilleos y, a decir verdad, sí que lo hacía por él. 

22 de noviembre de 2015

Extracto nº1: César y Dana


¡Hola, queridos lectores! Hoy en principio no iba a publicar nada más, pero he querido compartir con vosotros un fragmento de una nueva novela que estoy escribiendo y que me emociona mucho. Tanto, que no puedo dejar de pensar en ella. A los que, como yo, escribís, ¿os ha pasado también? Porque en mi caso, cuando eso pasa tengo que ponerme manos a la obra mientras la inspiración esté ahí haciendo de las suyas. Aún no tengo un título para esta nueva novela, pero sé que pronto me vendrá. Y cuando eso ocurra, sé que será el adecuado.


···

Imagen sacada de Google y usada sin fines de lucro.
Puedes leer este fragmento con la música que me inspiró: Taking over me (Evanescence).

Generalmente, los nombres de los extractos serán los de los personajes que aparezcan.


Pensaba que estaba completamente sola en aquella casa tan grande. Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que podría entrar en un sitio parecido y, por eso, decidí hacer un tour. Quizá me metiera en problemas por entrar en lugares que no debería, pero estaba dispuesta a correr ese riesgo. 

Porque quien no arriesga, no gana.

Empecé por el lugar que me producía mucha más curiosidad: la habitación del anfitrión. 

Abrí con cuidado la puerta, quizá con la prudencia de no despertar sospechas cuando él volviera. Avancé a través de la habitación disfrutando de lo que veía, con paso lento pero decidido. Podía jurar que era la más grande de toda la casa, pues aún no había podido divisar la mullida cama donde seguramente dormía. Solo había un escritorio de madera con su correspondiente silla, varias estanterías llenas de libros, un sillón y un sofá que parecían ser bastante cómodos. Pensé en sentarme, pero al observar mejor y ver que era de cuero, deseché la idea. 

Sobre todo cuando, al poner mayor atención a los sonidos del silencio, unos gemidos llamaron mi atención. En principio, entré en pánico al pensar que pudiera haber un fantasma. Aunque fuera la primera vez en varias semanas que los escuchaba. Continué avanzando por la habitación en busca de la dichosa cama, pero al encontrar una apertura y girar, encontré una imagen que no me hubiera gustado ver. 

El cuerpo de una mujer a la que no conocía estaba sobre el de un hombre que se dedicaba a besarle el cuello. Quedé aún más petrificada al descubrir, cuando él subió la mirada, que se trataba de César. Él me miró con esa mirada intensa y penetrante que tanto le caracterizaba y, tras unos segundos en los que pude reaccionar, me marché lo más rápido que pude de allí sin hacer el menor ruido.

Cuando llegué a mi habitación, mi respiración seguía acelerada. Mi expedición había sido cancelada provisionalmente tras aquella visión tan excitante. Mi espalda apoyada sobre la puerta cerrada fue cediendo al cansancio de mis piernas, deslizándose por la madera con tal suavidad y rapidez que pronto toqué el suelo. Su frialdad me hizo regresar a la realidad y pensar en la posibilidad de que me regañara en cuanto terminara lo que estaba haciendo. Aunque sabía que no lo haría, él no era de muchas palabras. 

Pero entonces, oí el ruido de unos nudillos sobre la puerta. Mi cuerpo se tensó al creer en la remota posibilidad de que fuera él. Pero ¿por qué me ponía tan nerviosa? No tenía sentido. Pero la insistencia al llamar provocó que, de un salto, me incorporara y abriera la puerta. Sin recomponerme ni estar preparada.

Encontré su torso desnudo en primer lugar, después mi mirada ascendió hasta su rostro, que estaba serio. Como muchas otras veces. Sin decir ni una palabra, entró en la habitación y se situó en el centro. Al no ser tan grande como la suya, apenas había separación entre nuestros cuerpos. Cerré la puerta en un acto reflejo, sin saber bien que lo estaba haciendo, mientras de nuevo apoyaba la espalda sobre ella y esperaba a que dijera algo. ¿O es que iba a quedarse callado todo el tiempo?

―¿Qué hacías en mi habitación, Dana?

―Pensaba que estaba sola en casa y decidí entrar a curiosear. Para qué le voy a mentir.

―Deberías tener más cuidado la próxima vez y cerciorarte antes de pensar siquiera en volver a entrar en mi habitación.

Su voz varonil no dejaba lugar para las emociones. Era como si no sintiera nada al hablar conmigo o no pensara en la posibilidad de disculparse por la situación que había tenido que presenciar. Pero ¿cómo iba a disculparse si seguramente esperaba que lo hiciera yo por cotilla?

César caminó hacia mí sin ningún tipo de pausa, mirándome sin bajar la mirada. Yo mantuve la mía sobre sus pectorales definidos durante un rato, pero cuando estuvo a escasa distancia de mi cuerpo, mis ojos subieron hasta los suyos. Algunos mechones de su pelo caían sobre su frente, haciéndole aún más atractivo de lo que ya era. Apoyó las manos sobre la puerta e inclinó su cuerpo sobre el mío solo lo suficiente para que su rostro quedara a mi altura.

Los nervios volvieron a jugarme malas pasadas a causa de su excesiva cercanía.

―Sería un placer devorarte aquí y ahora ―En ningún momento su tono de voz cambió. Ni siquiera cuando sus dedos empezaron a acariciar mi mejilla con suavidad, como si temiera que me desvaneciera. Un estremecimiento recorrió toda mi espina dorsal y mi cuerpo tembló sin poder remediarlo. ¡Maldita sea!―, pero no lo haré.

Apartó su cuerpo dejándome vía libre para que dejara de apoyar la espalda sobre la puerta y así dejar que saliera tranquilamente de mi habitación. Dejé espacio para que él mismo pudiera abrirla, pero antes de que se marchara, me armé de valor y dije:

―Está muy equivocado si piensa que voy a caer en sus redes tan fácilmente, señor ―Hice especial énfasis al pronunciar la última palabra.

Mi mirada desafiante debía bastar para que su rostro cambiara. Y lo hizo, para emitir una carcajada que duró menos de un minuto.

―Si quisiera, ahora mismo estarías comiendo de mi mano.

Salió de mi habitación dejándome sola, desarmada y con sus palabras aún en mi cabeza.


¿Qué os ha parecido? ¿Os gustaría leer más y conocer la historia de Dana y César?
¿Os gustaría verla en el blog en el futuro y/o publicada en Amazon?
Lo sé, lo sé, solo es un extracto, pero ¿qué más da?

Iniciativas en las que participo #2

Pensaba que, por el momento, mi cupo de iniciativas estaría completo con las que anuncié la primera vez, pero es que de la que quiero hablar hoy me ha gustado tanto que, aprovechando que es domingo, he decidido no esperar más. Soy plenamente consciente de que quizá cueste leer la frase anterior sin que os asfixiéis mientras, lo siento.

Podéis acceder a la entrada del blog creador si hacéis clic en la imagen.

Encontré esta iniciativa de casualidad. Veréis, cada vez que sigo a una cuenta bloguera en Twitter, siempre miro el blog para saber si me interesa el contenido. No me gusta seguir a nadie porque sí, mucho menos si no pienso leer nada de lo que publique, por eso procedo igual cada vez que me llama la atención cualquier nombre de usuario en esa red social. Pues cuando encontré este blog y vi la primera entrada, la leí e inmediatamente después me interesé por la iniciativa.

Pero ¿de qué va exactamente 1000 comentarios?

Reconozco que al principio pensé que era algo extraño para conseguir 1000 comentarios con no sé qué objetivo, pero me alegra mucho que no sea así.

Es una iniciativa en la que todos los participantes tendrán que comentar durante un período de tiempo establecido por la creadora el blog que toca por sorteo. Para identificarnos tenemos que añadir +1000 en el comentario. Pero no vale escribir cualquier cosa, sino leer la entrada y decir algo al respecto. Nada de spam ni cosas sin sentido. ¡Y eso es lo que me gusta! Que hay que comentar cosas coherentes y que no solo tengan 3 palabras (por decir una cifra pequeña).

Si os interesa saber más sobre ella, no olvidéis pasaros por la entrada (enlazada en la imagen de arriba) y, si os interesa, pues a seguir los pasos para apuntarse. 


Tanto si conocíais la iniciativa, como si no, ¿qué os parece? ¿Estáis apuntados? ¿Os apuntaréis?
Sí, es mejor comentar y que te comenten por gusto, pero como yo siempre lo hago... a mí no me importa
dejar constancia de que he pasado por un blog para leer. Los que recibís mis comentarios lo sabréis, supongo (?.


Música romántica #2: James Arthur & Hooverphonic

El turno de hoy es para... Chan, chan, chan

James Arthur & Hooverphonic


James Arthur es uno de esos cantantes cuya voz te inspira para escribir cosas románticas. O, al menos, eso es lo que me sucede a mí. No solo hablaré de las canciones románticas en sí, sino de aquellas que me inspiran o recuerdan a una historia o un personaje. Esto me sucede con Supposed, que me recuerda muchísimo a Víctor (Ritual). Para quien no conozca a este personaje, es un hombre con sus propios demonios del pasado y ha sufrido bastante más de lo que parece. Un hombre que cautiva por cómo es, por sus sentimientos y porque todo lo que ha vivido le ha hecho más fuerte. Aunque en principio no entendamos sus razones. También podría destacar Impossible, una canción que creo que todo el mundo conoce. En este caso, mis recuerdos están relacionados con la primera etapa de Olivia (Ritual). No revelaré mucho más, pues si escucháis la canción os daréis cuenta de lo que me refiero. Hay muchas otras canciones maravillosas de este cantante que os recomiendo escuchar, la verdad.

Imagen sacada de Tumblr.

Reconozco que a Hooverphonic los conocí gracias a uno de los spots de Amor, Amor. Busqué en internet el nombre de la canción y, cuando la encontré, me vicié de buena manera a escucharlos. Empezaré hablándoos de esa misma canción, Gravity. También fue, y ha sido, una de las canciones que me han ayudado mucho con Ritual. Ha sido maravilloso llevar a cabo la edición escuchando, para algunas escenas, esta canción que tanto me transmite y me recuerda a esta pareja que shippeo como si fuera una lectora y no una escritora. Pero también caben destacar otras canciones, como Mad about you, que desde la primera vez que la escuché me vino a la mente la historia de la Trilogía Volveré, aunque por el momento no entendáis a qué me refiero (además, no ha llegado aún el momento en el que esta canción pueda otorgar cierto significado a las escenas que tengo en la cabeza).

Imagen sacada de Google.


¡Y esto es todo por hoy! 
¿Algo que decir al respecto? ¿Alguna experiencia que hayáis tenido con ellos?

21 de noviembre de 2015

Davina | Capítulo 3



Era una sala enorme con una alfombra roja que iba desde la puerta en la que nos encontrábamos hasta los tres tronos que se encontraban al final, ante un tapiz rojo que parecía hecho a mano. No estaba muy segura, pues me encontraba aún bastante lejos como para poder asegurarlo. Las paredes estaban decoradas con otros tapices más pequeños y, tal como ocurría con los pasillos, las armaduras estaban distribuidas con un espacio de un metro entre ellas. No había nadie, salvo tres personas sentadas en los tronos. Los tres reyes.

Pasad, no os quedéis en la puerta —dijo el de tez más oscura, levantándose del trono y acercándose hasta las pequeñas escaleras que había ante ellos.

Nise y yo comenzamos a andar, acercándonos poco a poco a ellos. Aún no podía creer que estuviera en aquel sitio ni ante ellos. ¿Y si todo era un sueño? «Tal vez ya me hubiera despertado».

Bienvenida, Davina. Me alegra que hayas decidido venir con Bobbeley. No sé qué sería de nosotros si hubieras denegado su invitación...

Su Majestad Melchor, aún no ha tomado una decisión definitiva —respondió Nise.

Aunque en realidad no se llamaba Nise, sino Bobbeley. «Pues me gusta más Nise». Contuve la risa ante tal pensamiento.

¿Es eso cierto, Davina? —preguntó Gaspar, levantándose de su trono y acercándose a Baltasar.

Sí —respondí—. No estoy segura de ser la persona que buscan para salvar al mundo. Solo soy una chica que vive unos momentos difíciles...

Lo sabemos —respondió Baltasar acercándose a mí con cautela—, por eso fuiste elegida por el Oráculo de este mundo. Aunque parezca increíble, las personas atormentadas tienen mucho más que dar que aquellas que no tienen nada que temer, que no tienen nada que arriesgar salvo algo superficial. A lo largo de nuestra vida hemos visto muchos casos de niños que pedían regalos imposibles, caprichosos y sin ningún fundamento. Te hemos estado observando desde que naciste y creemos firmemente que el Oráculo no se ha equivocado contigo.

Posó sus manos sobre mis hombros y sonrió. Yo solo tragué saliva, pensando que tal vez tuvieran razón.

Sabemos que tienes preguntas que hacer —agregó Baltasar—. Sin embargo, tendrás que elegir las tres más importantes para ti antes de que puedas ir a ver al Oráculo. Y también tendrás que pensar bien en quién quieres que te responda cada una de ellas, pues solo podemos atender a una cuestión cada uno.

Miré a Nise preocupada, pues aquella era una responsabilidad muy grande. Él solo me sonrió dulcemente.

Dejadme pensar... —Durante unos segundos busqué en mi mente las preguntas que tuvieran una respuesta urgente. Estaba segura de que el Oráculo podría responder a la más importante, pero tampoco me gustaría quedarme con la intriga— Bien, lo primero que quisiera saber es: ¿Cuántos mundos o reinos comprende esta dimensión —Asomé la cabeza para poder ver a Melchor bien. Baltasar seguía ante mí—, Melchor?

Me sentía un poco estúpida.

Estoy seguro de que ya intuyes la respuesta, pero este reino no es el único que podrás encontrar. Aunque sí es el más importante. El Oráculo vive en el reino polar. También está el misterioso, donde habitan los ladrones, los detectives, los policías y una de las mafias más poderosas de esta dimensión. También encontrarás el reino de los piratas, el de las criaturas fantásticas y el del terror.

Mis labios se abrieron en forma de “o” pequeña. Esperé unos segundos hasta que supe que no volvería a decir algo más para formular la siguiente pregunta.

Gaspar, ¿crees realmente que sea capaz de superar esta misión?

Él pareció pensarlo unos segundos antes de esbozar una sonrisa y responderme. Tuve que mantener mi mirada alta para poder ver su rostro mientras lo hacía.

Claro que sí. Sé que eres más fuerte de lo que piensas.

¿Por qué yo, Baltasar? —Dirigí mi mirada hacia sus ojos.

Curiosamente eran azules . No tenía ningún sentido.

Verás, mi niña. No hay persona más apta para esta misión que tú, y podrás descubrirlo en el transcurso de tu misión. Solo si tú decides seguir adelante con esto. Cuando sepas qué hacer con total seguridad, díselo a Bobbeley y él te acompañará hasta el reino polar.

Gracias —dije, con la seguridad de que aquellas palabras decían más de lo que yo creía.

Y aunque pensaba en la posibilidad de tomar una decisión tras ver todo lo que me aguardaba en aquel reino, sabía que mi corazón ya había tomado una decisión.

Con su permiso —Nise volvió a hablar—, la llevaré a ver todo el reino. Mañana os aseguro que tendrá una respuesta.

Los tres reyes asintieron y él extendió la mano hasta alcanzar la mía para guiarme hasta la salida. Me despedí de los reyes antes de que se cerraran las puertas y Nise y yo nos volvimos a quedar a solas en el pasillo.

No sabía que tenías un nombre tan complicado de pronunciar y te llamé, para mí misma, Nise. Y creo que te llamaré así siempre, porque Bobbily... o como sea, no me termina de convencer.

Ambos nos reímos y Nise asintió ante mi comentario.

Puedes llamarme como quieras, soy capaz de aceptar cualquier nombre que me asignen —calló durante un rato y después añadió—. Creo que me gusta más Nise.

Sonreí y él emprendió la marcha con otra sonrisa.

Dime una cosa, Nise. Si acepto llevar a cabo esta misión ¿tú me acompañarás?

Detuvo sus pasos y me miró intensamente.

Si quieres, te acompañaré hasta el fin del mundo.

Fue una respuesta tan directa y tan llena de emociones que me estremecí.

Algo me dice que aceptarás —afirmó Nise—, y aunque no me hubieras hecho esa pregunta lo hubiera pensado. Lo veo en tus ojos.

Parecía conocerme mucho mejor que yo para el poco tiempo que nos conocíamos. Aquel pequeño ser tenía respuestas sabias para todo, aunque no conociera las de algunas preguntas concretas.

Vamos, voy a enseñarte mi hogar.

Me pareció ver una chispa de emoción en sus ojos antes de que volviera su rostro hacia delante y me guiara hasta la salida del castillo.